17 de agosto 2020 | Devoción Matutina para Adultos 2020 | La pornografía

 

BUENA MEDICINA ES EL CORAZÓN ALEGRE

Lecturas devocionales para Adultos 2020

 

“Me negaré a mirar cualquier cosa vil o vulgar” (Salmo 101:3, NTV).

Los sentidos son las avenidas del alma. Gran parte de nuestras experiencias llegan a nuestro cerebro por medio de los sentidos; y la vista y el oído son los más prominentes. La forma en que procesamos esa información tiene consecuencias de gran magnitud. Algunas cuentan con trascendencia eterna. El versículo de hoy se refiere al sentido de la vista, con un voto ejemplar del salmista de no poner frente a sus ojos cosa vil o vulgar. La palabra vil (beliahal en el hebreo original) también se traduce como “inútil”, “destructivo”, “ruin” o “perverso’.

Las imágenes pornográficas se reciben por las mismas vías sensoriales que menciona el salmista: la vista. El contenido se procesa en el sistema Embico que gobierna la memoria emotiva e incita a la búsqueda de más imágenes. La pornografía mueve cien mil millones de dólares cada año y alcanza un altísimo número de personas. Es de especial peligro para niños y jóvenes que, con frecuencia, la encuentran accidentalmente, se inician y acaban enganchándose. Por ello, es tan recomendable que los padres instalen filtros y vigilen el uso de internet de sus hijos.

El consumo de pornografía puede conducir fácilmente a la adicción con sus características peculiares; obsesión (pensamiento absorbente en los vídeos o las imágenes pornográficas v los planes de volver a ellos), compulsión (motivación a repetir), tolerancia (deseo de formas más perversas) y síntoma de la abstinencia (gran malestar cuando se desea y no se consigue). Este problema afecta no solo a jóvenes, sino también a adultos, solteros y casados, cuyas familias sufren por causa de esta conducta.

Las consecuencias son múltiples: debilitamiento de la voluntad, intentos vanos de abandonar el hábito, problemas psicológicos (irritabilidad, culpabilidad, desesperación, estrés), negligencia de las obligaciones familiares y sociales, problemas laborales y pérdida de la fe.

Es, por tanto, necesario tomar medidas para prevenir y remediar esta creciente lacra. Si conoces a alguien que está sujeto a este hábito, la solución no está en condenarlo y aborrecerlo, sino apoyarlo de forma práctica y orar con él y por él. Y si eres tú quien batalla con la pornografía, huye de tales estímulos y acude a Jesús. El comprende plenamente tu situación y te dotará de fuerza de voluntad y sabiduría para resolver el problema. Tal vez necesites ayuda profesional, pero en todo caso, el poder divino es el agente que actúa directamente o a través del profesional. Su poder libera y perdona. Y tal perdón se aplica a los pecados más sucios, dejando una limpieza comparable a la lana o la nieve (Isa. 1:18).

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2020



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