16 de septiembre | Una religión radiante | Elena G. de White | Nos gozamos en ser su tesoro especial

«Canten al Señor, porque ha hecho algo grandioso que debe conocerse en toda la tierra. Den gritos de alegría, habitantes de Sión, porque el Dios Santo de Israel está en medio de ustedes con toda su grandeza». Isaías 12: 5-6, DHH

CUANDO la luz de Cristo brille en el corazón, los labios pronunciarán alabanzas y agradecimiento a Dios — El discurso maestro de Jesucristo, cap. 4, pp. 127-128.
No se obtienen a hurtadillas ni se gozan en secreto los dones que el evangelio ofrece. «Ustedes son mis testigos —afirma el Señor—, y yo soy Dios» (Isa. 43: 12, NVI). Nuestra confesión de su fidelidad es el factor escogido por el cielo para revelar a Cristo al mundo.— El ministerio de curación, cap. 6, p. 56.
Las bendiciones que a diario recibimos de la mano de Dios, y sobre todo, la muerte de jesús para poner la felicidad y el cielo a nuestro alcance, deben ser objeto de constante gratitud. ¡Qué compasión, qué amor sin par nos ha manifestado Dios a nosotros, perdidos pecadores, al unirnos a él para que seamos su «tesoro especial))! ¡Qué sacrificio ha hecho nuestro Redentor para que podamos ser llamados hijos de Dios! Hemos de alabar a Dios por la bendita esperanza que nos ofrece en el gran plan de redención; tenemos que alabarlo por la herencia celestial y por sus ricas promesas; alabémoslo porque Jesús vive para interceder por nosotros.— Patriarcas y profetas, cap. 25, pp. 259-260.
Teniendo […] tan gloriosa esperanza por la redención que Cristo consiguió para nosotros con su propia sangre, ¿callaremos? ¿No alabaremos a Dios con voz fuerte, como lo hicieron los discípulos cuando Jesús cabalgó entrando en Jerusalén? ¿No es nuestra perspectiva mucho más gloriosa que la de ellos? ¿Quién se atreve a impedirnos que glorifiquemos a Dios a gran voz, cuando tenemos esta sublime esperanza de gloria inmortal?

«Si ahora ustedes prestan oído a mi voz, y cumplen mi pacto, serán mi tesoro especial por encima de todos los pueblos». «Dijo entonces el Señor: “Ellos serán para mí un tesoro muy especial. Cuando llegue el día en que y o actúe, los perdonaré, como perdona un padre al hipo que le sirve”». Exodol9: 5, KVC; Malaquías 3: 17, RVC

DEVOCIONAL ADVENTISTA
UNA RELIGIÓN RADIANTE
Reflexiones diarias para una vida cristiana feliz
Elena G. de White

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