16 de Octubre | Una religión radiante | Elena G. de White | Alegría del rey ante el poder del Dios de Daniel

«Se alegró el rey en gran manera a causa de él, y mandó sacar a Daniel del foso. Sacaron, pues, del foso a Daniel, pero ninguna lesión se halló en él, porque había confiado en su Dios». Daniel 6: 23

Le pareció bien a Darío constituir sobre el reino ciento veinte sátrapas que gobernaran en todo el reino. Y sobre ellos tres gobernadores, de los cuales Daniel era uno, a quienes estos sátrapas dieran cuenta, para que el rey no fuera perjudicado» (Dan. 6:1-2).
Los honores otorgados a Daniel despertaron la codiciosa ambición de los grandes personajes de la corte, y buscaron una oportunidad para desacreditarlo; pero no pudieron hallar motivo para ello, «porque él era fiel, y ningún error ni falta hallaron en él» (Dan. 6: 4). [—] Por lo tanto, los gobernadores y príncipes se confabularon para conseguir la destrucción del profeta. […]
«Cuando el rey oyó el asunto, le pesó en gran manera y resolvió librar aDaniel; y hasta la puesta del sol trabajó para librarlo. […] Luego el rey se fue a su palacio, y se acostó en ayunas; no trajeron ante él instrumentos musicales, y se le fue el sueño» (vers. 14-18).
El Señor no impidió a los enemigos de Daniel que lo echaran al foso de los leones. Permitió que hasta allí cumplieran su propósito los ángeles malos y los hombres impíos; pero lo hizo para poner claramente de manifiesto la liberación de su siervo y para que la derrota de los enemigos de la verdad y de la justicia fuera más completa. […]
Temprano a la mañana siguiente, el rey Darío se dirigió apresuradamente al foso, «llamó a gritos a Daniel con voz triste, y le dijo: “Daniel, siervo del Dios viviente, el Dios tuyo, a quien tú continuamente sirves, ¿te ha podido librar de los leones?”» (Dan. 6: 20). La voz del profeta contestó: «¡Rey, vive para siempre! Mi Dios envió su ángel, el cual cerró la boca de los leones para que no me hicieran daño» (vers. 21-22) […]. Se alegró el rey en gran manera a causa de él, y mandó sacar a Daniel del foso.— Profetas y reyes, cap. 44, pp. 361-364.

DEVOCIONAL ADVENTISTA
UNA RELIGIÓN RADIANTE
Reflexiones diarias para una vida cristiana feliz
Elena G. de White

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