16 de octubre 2020 | Devoción Matutina para Jóvenes | Emily Dunning Barringer

 

¡Qué aflicción les espera, maestros de la ley religiosa y fariseos! ¡Hipócritas! Estafan descaradamente a las viudas para apoderarse de sus propiedades, y luego pretenden ser piadosos haciendo largas oraciones en público. Por eso, serán castigados con severidad. Mateo 23:14.

 

En la época de Cristo había personas que pretendían ser santas, cuando en realidad eran pecadoras. Todavía existen hoy en día. Son los falsos, los actores, los que fingen ser lo que no son. Algunos son bastante hábiles; como Beckie, por ejemplo.

Emilia Dunning, la primera mujer cirujana paramédica, hacía guardia en el Hospital Gouverneur de la Ciudad de Nueva York, cuando recibió un mensaje telefónico. Se trataba de un policía:

-Tenemos a una mujer moribunda. ¡Envíen una ambulancia de inmediato! La doctora Dunning subió rápidamente a la ambulancia, el conductor hizo restallar el látigo y los caballos partieron a toda velocidad. Uniendo sus dos manos, Emilia oraba en todo el camino para que la pobre mujer no muriera antes que llegara. No había necesidad de preocuparse.

El policía hacía grandes esfuerzos por mantener el área despejada de una multitud de curiosos. La mujer se quejaba fuertemente.

Emilia se arrodilló a su lado. Era obvio, por la forma en que se tomaba el estómago, que era el centro del dolor. Al palparle la zona abdominal, sintió una gran masa dura, como un tumor tremendo.

-Ayúdeme rápido, doctora -dijo la mujer agonizante-. Ya no aguanto el dolor.

-¡Traigan la camilla! -ordenó al chofer.

-Todo va a salir bien – Emilia trataba de tranquilizar a la pobre mujer-. La voy a llevar al hospital.

Ya en el hospital, Emilia le dio un sedante a la paciente, y luego realizó un examen más cuidadoso. Estaba perpleja. Las condiciones no eran las más apropiadas para realizar un diagnóstico definitivo, así que, decidió llamar al cirujano en jefe para conocer su opinión.

-¡Y bien! ¡Nuevamente estás con nosotros, Beckie! -bromeaba el doctor con la paciente.

Dirigiéndose a Emilia, le explicó:

-Conocemos bien a Beckie. Vive en la calle, y cuando tiene demasiada hambre o ganas de dormir en una buena cama, finge alguna enfermedad o inventa algún tumor para que la traigan al hospital. No me sorprende que la engañara. En realidad, es bastante hábil, ¿no lo cree?

¿Eres una persona falsa como Beckie, que finge tener interés en las cosas eternas? Puede ser que seamos bastante hábiles en este “juego”, pero jamás podremos engañar a Dios. En el cielo no se admitirán engañadores.

 

DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2020



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