16 de octubre 2020 | Devoción Matutina para Damas 2020 | El camino hacia Tillamook

 

UN DÍA A LA VEZ

Lecturas Devocionales para Mujeres 2020

 

“En ti confiarán los que conocen tu nombre, por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste a Los que te buscaron”

(Sal. 9:10, RVR).

 

Manejaba nuestro auto siguiendo a mi hermano, que me iba guiando. Todos disfrutábamos del hermoso paisaje de montañas teñidas de nieve, que parecían salpicadas de pequeñísimos diamantes por el reflejo de los rayos del sol. Bajo aquel cielo azul, parecíamos formar parte un cuadro espectacular. Mis hijos tomaban fotos de aquellas monumentales obras de la mano de Dios que nos dejaban extasiados, recordándonos cuán grande es el Creador. Nos dirigíamos a la ciudad costera de Tillamook, en el estado de Oregón, en los Estados Unidos. En aquel momento no pensábamos en el camino de regreso.

Pero como todo en la vida, llegó la hora de volver a casa y ahí fue cuando me di cuenta de que me esperaban cuatro horas de carreteras que eran una verdadera pista de hielo. Yo no estaba acostumbrada a manejar en esas condiciones y mucho menos de noche, así que cuando se fue la luz empecé a invocar al Ángel de Jehová, para que me diera fuerzas para superar aquella prueba. En un par de ocasiones sentí la angustia de ver cómo patinaba nuestro auto, ladeándose hacia el precipicio, y cómo mis hijos, muertos de miedo, oraban a Jesús para que nos ayudara en aquella situación. Y Jesús no desamparó a quienes lo buscamos.

En el Salmo 9:10 leemos que Dios no desamparó a los que lo buscaron. Buscaron es un verbo en pasado, que el salmista usa porque es conocedor de la forma maravillosa en que Dios ha intervenido siempre en la vida de sus hijos. Habían sido muchos los que, en el pasado, habían alcanzado éxitos tras buscar a Dios: Noé, Enoc, Abraham, Débora y una larga lista de hombres y mujeres que no fueron desamparados; entre ellos, el mismo David. Gracias a estos personajes de la Biblia, nosotras sabemos que ese poder sigue estando a nuestro alcance. Por eso, en él, podemos seguir confiando. Qué maravillosa certeza.

Podemos poner nuestra confianza en Dios, tanto en las cosas pequeñas de la vida como en las grandes. Sé que esa noche mi hermano y yo fuimos librados y nuestros autos no volcaron porque el Señor acompañó a sus hijos que confían en él. Los peligros tienen diferentes magnitudes, pero podemos estar gozosas porque ya los que vivieron antes que nosotras nos han dejado testimonio de que nuestro Dios no nos desampara.

 

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2020



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