16 de noviembre 2021 | Devoción Matutina para Adultos 2021 | Agradecidos y comprometidos

“Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos últimos días nos ha hablado por el Hijo” (Hebreos 1:1, 2)

LA CARTA A LOS HEBREOS consiste, esencialmente, en un contraste entre los símbolos por los cuales Dios presentó el plan de la salvación al pueblo escogido en los tiempos del Antiguo Testamento y la realidad del ministerio de Cristo en favor de los pecadores desde la cruz y un contraste entre el Santuario y el sacerdocio terrenal y el celestial.
En el capítulo 1 se presenta a Cristo como el elegido y como el superior (vers. 3,4).
Es el elegido para ministrar en cuatro ámbitos de gran trascendencia: la revelación, la creación, la representación y la purificación (vers. 2,10, 8, 12).
Y es presentado como Aquel que es superior a los ángeles en tres aspectos importantes: Es superior en su relación con el Padre, es superior con respecto a su reinado y es superior con respecto a su recompensa (vers. 5-12).
Así, el Padre dijo que colocará a sus enemigos bajo sus pies (vers. 13). Y esto muestra la naturaleza total de su poder y de su reinado (vers. 6,8). Jesucristo es la imagen del Padre (vers. 5, 8, 10). Él estuvo entre nosotros, mostrando el carácter y las verdaderas intenciones del Padre. Por eso:
Nuestro compromiso es con Cristo, nuestra relación es con Cristo,
y nuestro encuentro glorioso pronto será con Cristo.
Mientras estudiaba Teología hice una visita pastoral a los Mack, una familia adventista que vivía en zona rural. Ellos eran activos y fieles en la causa del Señor. Recuerdo muy bien lo emocionada que estaba la hija menor de la familia, Nancy. Visitantes indeseados habían entrado a la chacra y, entre otras cosas, robaron un cordero que pertenecía a Nancy.
Con su tristeza a cuestas, pocos días después, caminando por la ciudad descubrieron que su cordero estaba a la venta. Ella dijo: “Es mío, vamos a llevarlo”. El papá argumentó que ya no le pertenecía, pero que había una salida. Así, entró al negocio, puso sus manos en sus bolsillos, sacó el dinero y compro el cordero.
De regreso en la casa, Nancy estaba muy feliz. “Este cordero es mío, muy mío, porque lo criamos, lo mantuvimos y ahora lo compramos”, dijo.

Pablo dice que pertenecemos al Señor
porque él nos hizo y nos sostiene,
pues no dejó sus manos en los bolsillos.
Al contrario, las extendió en la cruz para
pagar el precio de nuestro rescate.
Este hecho proclama a los cuatro vientos
su infinito amor hacia cada uno de nosotros.
Vivamos hoy agradecidos y comprometidos.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2021



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