16 de febrero | Maranata: El Señor viene | Elena G. de White | Ahora, casi ahora mismo

Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir. Mateo 25:13.

La venida de Cristo se producirá, por así decirlo, a la medianoche, cuando todos duermen. Será bueno que todos tengan sus cuentas arregladas antes de la puesta del sol. Todas sus obras deben ser rectas, todos sus tratos, justos, entre ellos y sus semejantes.
Toda deshonestidad, toda costumbre pecaminosa debe ser puesta de lado. El aceite de la gracia debe estar en las vasijas, con nuestras lámparas… Triste ciertamente será la condición del alma que haya tenido apariencia de piedad pero que haya negado la eficacia de ella; que haya llamado a Cristo: “Señor, Señor”, y que sin embargo no tenga ni su imagen ni su inscripción…
Dios en su gracia nos concede un día de prueba, un tiempo de prueba. Nos extiende la invitación: “Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano”. Isaías 55:6…
Hoy llama la voz de la misericordia, y Jesús atrae a los hombres con las cuerdas de su amor; pero va a llegar el día cuando Jesús se va a ataviar con ropajes de venganza… La maldad del mundo crece cada día, y cuando llegue a ciertos límites, se cerrarán los registros y se ajustarán las cuentas. No habrá más sacrificio por el pecado. El Señor viene. Por mucho tiempo la misericordia ha extendido una mano de amor, de paciencia y tolerancia, hacia un mundo culpable. Se ha dado la invitación: “Que se acojan a mi fortaleza”. Isaías 27:5. Pero los hombres han actuado con temeridad frente a su misericordia y han rechazado su gracia.
¿Por qué ha demorado tanto el Señor su venida? Toda la hueste del cielo espera que se cumpla la última obra en favor de este mundo perdido, y no obstante la tarea sigue inconclusa. Se debe a que los pocos que profesan tener el aceite de la gracia en sus vasijas juntamente con sus lámparas, no se han convertido en antorchas para arder y resplandecer en el mundo. Se debe a que los misioneros son pocos…
“El que persevere hasta el fin, éste será salvo”. Mateo 10:22. Verificad a ver si tenéis el aceite de la gracia en vuestros corazones.
Su posesión establecerá una enorme diferencia con respecto a vosotros en el juicio.—The Review and Herald, 27 de marzo de 1894.

DEVOCIONAL MARANATA: EL SEÑOR VIENE
Elena G. de White

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