16 de enero | Devocional: Nuestra Elevada Vocación | Fuerte en el Señor

Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme? … Aunque se asiente campo contra mí, no temerá mi corazón: aunque contra mí se levante guerra, yo en esto confío. Salmos 27:1-3.

Estamos viajando por la tierra enemiga. Por todas partes hay enemigos dispuestos a detenernos en nuestro avance. Odian a Dios, y a todos los que le siguen y llevan su nombre. Pero los que son nuestros enemigos, también son los enemigos del Señor, y aunque son fuertes y arteros, sin embargo, el Capitán de nuestra salvación, quien nos conduce, puede vencerlos. Así como el sol dispersa las nubes a su paso, también el Sol de Justicia quita los obstáculos que se oponen a nuestro progreso. Podemos reconfortar nuestras almas contemplando las cosas invisibles, las cuales nos regocijarán y animarán en nuestro viaje….

Si nos aferramos a él por medio de la fe, diciendo como Jacob: “No te dejaré” (Génesis 32:26); si rogamos: “No me eches de delante de ti; y no quites de mí tu Santo Espíritu” (Salmos 51:11), se nos hace la promesa: “No te desampararé, ni te dejaré”. Hebreos 13:5….

Hemos leído el relato de un noble príncipe que siempre llevaba el retrato de su padre cerca de su corazón, y en ocasiones importantes, cuando había peligro de olvidarlo, sacaba el retrato, lo contemplaba y decía: “No quiero hacer nada que deshonre a un padre tan excelente”. Como cristianos, Dios tiene derechos sobre nosotros que nunca debiéramos perder de vista ni por un solo momento; y como somos hijos suyos por adopción, cuán cuidadosos debiéramos ser en conservar su imagen, y no hacer nada que deshonre o degrade nuestra santa vocación, porque pertenecemos a la familia real. Dios nos ha hecho vasos de honra, preparados para realizar una buena obra. “Este pueblo crié para mí; mis alabanzas publicarán”. Isaías 43:21. Al pueblo de Dios se lo llama corona, diadema. Satanás está deseoso de apoderarse del tesoro de Jesús, pero el Señor lo ha asegurado de modo que Satanás no pueda apropiarse de él. “Y serás corona de gloria en la mano de Jehová, y diadema de reyes en la mano del Dios tuyo”. Isaías 62:3. Estamos seguros, perfectamente seguros contra la sutileza del enemigo, mientras nuestra confianza permanezca inconmovible en Dios.—Carta 8, 1873, pp. 8, 9.

DEVOCIONAL: NUESTRA ELEVADA VOCACIÓN

Elena G. de White

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Devocional

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