16 de diciembre 2020 | Devoción Matutina para Jóvenes | Alejandro Duff

Que alaben al Señor por su gran amor y por las obras maravillosas que ha hecho a favor de ellos. Salmo 107:8.

Ana abrazaba a su esposo, Alejandro Duff, mientras el turbulento mar lanzaba su bote de salvamento de un extremo a otro, como un corcho de pescar. En la penumbra del amanecer tormentoso, pudieron comprobar que el barco en el cual habían viajado desde Escocia ya se había hundido.

Junto con otros náufragos, habían sido arrastrados por la corriente sin rumbo fijo, en el tempestuoso mar cerca del Cabo de Buena Esperanza. Los esposos Duff se dirigían a la India, pero ahora no tenían la menor idea de cómo llegar.

De repente alguien gritó:

-¡Tierra!

Alejandro y Ana se esforzaron por mirar contra el viento recio que soplaba en su dirección, y pudieron ver la forma de una isla que emergía del mar embravecido. Los hombres que remaban redoblaron sus esfuerzos, y pronto estuvieron a salvo en lo que parecía ser una Isla deshabitada. -¡Oigan, miren lo que encontré! -gritó uno de los sobrevivientes.

El hombre sostenía en sus manos una Biblia empapada. Al abrirla, vio que tenía el nombre de Alejandro Duff.

-¡No lo puedo creer! -exclamó el Sr. Duff- La última vez que vi mi Biblia estaba sobre mi cama en la cabina donde oraba, cuando se dio la orden de abandonar la nave. Me ha seguido toda esta distancia hasta llegar aquí. ¡Qué bueno es Dios!

-Tengamos un servicio de oración -sugirió otro-. ¡El Sr. Duff nos leerá un pasaje de su «Biblia nadadora»!

Allí, en esa playa, entre el grito de las gaviotas y el rugido de las olas, los desaliñados sobrevivientes se reunieron en torno del Sr. Duff mientras leía el Salmo 107, conocido también como el salmo del viajero. Te sugiero que leas el salmo en este momento. Fíjate bien en los versículos 23 al 31, que mencionan a los que «se hicieron a la mar en barcos”.

-Estos versículos describen perfectamente nuestra experiencia -dijo el Sr. Duff, y los demás asintieron con la cabeza.

Luego se arrodillaron sobre la playa fangosa para dar gracias a Dios y alabar su nombre por su bondad para con ellos, por haberles preservado la vida; y especialmente por la Biblia preciosa del Sr. Duff.

No pasó mucho tiempo hasta que fueron encontrados por dos Isleños y les dieron huevos de pingüinos para comer. Los mismos hombres remaron 64 km hasta el Cabo de Buena Esperanza, en busca de auxilio para los náufragos.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2020



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