16 de diciembre 2019 | Devoción Matutina para Adultos | Un puente de madera

 

 “Queridos hermanos, he deseado intensamente escribirles acerca de la salvación que tenemos en común, y ahora siento la necesidad de hacerlo para rogarles que sigan luchando vigorosamente por la fe encomendada una vez por todas a los santos” (Judas 3, NVI).

Claudio Dessignet y su familia fueron los primeros adventistas que llegaron a Chile, en 1885; eran oriundos de Francia. En 1894, los colportores pioneros A. Nowlin, Frederick Bishop y Thomas Davis se unieron a la familia Dessignet.

Al comienzo las dificultades eran inmensas, pero los milagros del Señor son siempre más grandes. Los pioneros no dudaron en ser consumidos por la causa que tanto amaban.

El pionero Víctor Thomann, evangelista nato, hablaba seis idiomas y buscaba todas las maneras para alcanzar a las personas: colportaje, predicación, educación y otros. Viajaba largas distancias para visitar a los nuevos grupos de adventistas y animarlos a que sean fieles, profundizar su conocimiento bíblico y participar de la misión.

En 1905, viajaba a caballo dentro de una gran bosque de pinos llevando una gran suma de diezmos y ofrendas. De pronto, escuchó otros caballos que galopaban en su dirección y advirtió que sería asaltado.

Siguió por la ribera del río Toltén, recorriendo un camino paralelo, hasta que llegó a un puente de madera. Vio una casa grande e iluminada del otro lado del río, atravesó el puente y preguntó si tenían alguna habitación.

Sorprendido, descubrió que era el puesto policial encargado de la seguridad en la región. La mayor sorpresa estaba por venir. Los policías lo recibieron y lo invitaron a entrar. Apenas entró, un agente le preguntó cómo había conseguido llegar hasta allí. “Atravesé el puente de madera”, dijo él. Entonces el policía le dijo de forma contundente: “No hay ningún puente en este lugar ni en esta región del río”.

Emociona ver cómo Dios cuida de sus misioneros fieles. En 2017, visitando Temuco, en el sur del país, encontré al pastor Víctor Thomann, bisnieto del pionero, que tiene su mismo nombre. Él me prestó la Biblia del misionero y me emocioné al tocar aquellas páginas que fortalecieron su confianza y llevaron salvación a tantas personas.

Esta historia me hace pensar sobre nuestra misión de advertir al mundo. Elena de White nos declara: “Dios ha dejado su obra para cada hombre; cada uno tiene una parte que hacer, y no podemos descuidar esa obra, a menos que pongamos en peligro nuestras almas” (Mensajes selectos, 1.1, p. 153). ¡Haz cada día tu parte!

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2019

NUESTRA ESPERANZA

Erton Kohler

Lecturas devocionales para Adultos 2019

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