15 de septiembre | Dios nos cuida | Elena G. de White | La verdad triunfará

No andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios. 2 Corintios 4:2.

No se deben minar las verdades fundamentales que el Señor nos ha revelado mediante tantas evidencias milagrosas. Se debe escuchar una voz que apoye definidamente la verdad, y contrarreste el escepticismo y las falacias que nos están llegando de parte del enemigo de la verdad. Se producirán reformas, y la obra de los principios de la verdad divina se manifestará mediante un crecimiento en la gracia, porque los instrumentos divinos son eficientes para iluminar y santificar el entendimiento humano.
La verdad tal como es en Jesús, tal como fue proclamada por él cuando se hallaba envuelto por la nube resplandeciente, es la misma verdad en nuestros días, y renovará ciertamente del mismo modo la mente de quien la reciba ahora, así como lo hizo en lo pasado. Cristo declaró: “Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos”. Lucas 16:31.
Como pueblo, debemos preparar el camino del Señor, bajo la dirección predominante del Espíritu Santo, para la diseminación del Evangelio en toda su pureza. La corriente de agua viva debe profundizarse y ampliarse a medida que avanza. En todos los territorios, de lejos y de cerca, se llamará a hombres de detrás del arado y de las actividades comerciales más comunes y que más distraen la mente, para que sean educados junto a hombres de experiencia que comprenden la verdad. Mediante las obras maravillosas de Dios, se moverán montañas de dificultades y se las arrojará al mar. Trabajemos como quienes hemos experimentado el poder de la verdad…
Los que predican la verdad se esforzarán por demostrarla mediante una vida ordenada y una piadosa conversación. Y al hacerlo, llegarán a ser poderosos para proclamar la verdad y darle la aplicación acertada que Dios le ha dado…
Se debe proclamar la invitación: “Hijo, ve hoy a trabajar a mi viña”. Cuando esta invitación sea aceptada, será oído y entendido el mensaje que significa tanto para los moradores de la tierra. Los hombres sabrán qué es la verdad. La obra avanzará cada vez más. Y los notables acontecimientos de la Providencia se verán y se reconocerán tanto en juicios como en bendiciones. La verdad arrebatará la victoria.

DEVOCIONAL DIOS NOS CUIDA
Elena G. de White

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