15 de Octubre | La fe por la cual vivo | Elena G. de White | No temas, yo estoy contigo

No temas, que yo soy contigo; no desmayes, que yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. Isaías 41:10.

“Poco después de pasada la fecha de 1844, tuve mi primera visión. Estaba de visita en casa de … una querida hermana en Cristo, cuyo corazón estaba ligado al mío. Nos hallábamos allí cinco hermanas adventistas silenciosamente arrodilladas ante el altar de la familia. Mientras orábamos, el poder de Dios descendió sobre mí como nunca hasta entonces.
“Me pareció que quedaba rodeada de luz y que me elevaba más y más muy por encima del tenebroso mundo. Miré hacia la tierra, por si veía al pueblo adventista, pero no lo hallé en parte alguna, y entonces una voz me dijo: ‘Vuelve a mirar un poco más arriba.’ Alcé los ojos, y vi un recto y angosto sendero trazado muy por encima del mundo. El pueblo adventista andaba por este sendero, en dirección a la ciudad que en su último extremo se veía….
“Relaté esta visión a los fieles…, quienes creyeron plenamente que provenía de Dios…. El Espíritu del Señor acompañaba al testimonio, y nos sobrecogía la solemnidad de la eternidad. Me embargaba una reverencia indecible, porque yo, tan joven y débil, fuese elegida como instrumento por el cual Dios quería dar luz a su pueblo.
“En mi segunda visión, unos ocho días después de la primera, el Señor me mostró las pruebas que yo iba a tener que sufrir, y me dijo que debía ir y relatar todo cuanto él me había revelado.”— Testimonios Selectos 1:56, 60, 64.

DEVOCIONAL LA FE POR LA CUAL VIVO
Elena G. de White

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