15 de noviembre | Devocional: Dios nos cuida | Las familias han de reflejar la bondad de Dios

Como el padre se compadece de los hijos, se compadece Jehová de los que le temen. Salmos 103:13.

Traiga la luz del cielo a su conversación. Hablando palabras que animan y enriquecen, usted revelará que la luz de la justicia de Cristo mora en su alma. Los niños necesitan palabras agradables. Es esencial para su felicidad sentir que la aprobación descansa sobre ellos. Luchen por superar la dureza de expresión, y cultiven tonos suaves. Capten la belleza contenida en las lecciones de la Palabra de Dios, y atesórenla como esencial para la felicidad y el éxito de su hogar. En un ambiente feliz los niños desarrollarán disposiciones dulces y luminosas.

La auténtica belleza de carácter no es algo que brilla sólo en ocasiones especiales; la gracia de Cristo que mora en el alma se revela en todas las circunstancias. El que atesora esta gracia como una presencia permanente en la vida revelará belleza en el carácter, tanto en circunstancias penosas como fáciles. En el hogar, en el mundo, en la iglesia, hemos de vivir la vida de Cristo…

En las cortes celestiales está ocurriendo una solemne revista. El pensamiento de las decisiones que ahora se hacen en el cielo debería estimular a los padres a ser diligentes en educar a sus hijos en el temor y el amor de Dios. No con palabras y castigos severos por el mal hacer se logrará lo mejor, sino por la vigilancia y la oración, no sea que sean atrapados por los lazos del enemigo…

Toda familia que tiene conocimiento de la verdad para este tiempo ha de hacerlo conocer a otros… Los niños así como los miembros mayores de la familia deben hacer su parte en buscar salvar a los que están pereciendo. Desde su juventud Cristo fue, para aquellos con quienes se asociaba, una influencia que los atraía a cosas más elevadas. De la misma forma, los jóvenes de hoy pueden ejercer un poder para el bien que atraerá las almas a Dios.

Los padres necesitan apreciar más plenamente la responsabilidad y el honor que Dios ha puesto sobre ellos al hacerlos, para el niño, los representantes de él. El carácter revelado en el contacto de la vida diaria interpretará para el niño, para bien o para mal, estas palabras de Dios:

“Como el padre se compadece de los hijos, se compadece Jehová de los que le temen”. “Como aquel a quien consuela su madre, así os consolaré yo a vosotros”. Isaías 66:13.

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DEVOCIONAL: DIOS NOS CUIDA

Elena G. de White

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