15 de mayo | Devocional: Nuestra Elevada Vocación | Uniendo la ley y el evangelio

¿Luego deshacemos la ley por la fe? En ninguna manera; antes establecemos la ley. Romanos 3:31.

Oímos decir a muchas personas que están engañadas por el enemigo: “Yo estoy salvado”; pero manifiestan tanto desprecio por la regla de justicia de Dios, que sabemos que … ellos no conocen nada acerca de la gracia salvadora. El corazón no está en armonía con la ley de Dios, sino que está en enemistad con esa ley. Así sucedió con el gran rebelde en el cielo. ¿Llevará al cielo el Señor, a los hombres y a las mujeres que no tienen respeto por la ley del universo? …
¿Qué cosa puede hacer que el pecador conozca sus pecados, a no ser que conozca qué es el pecado? La única definición de pecado que se encuentra en la Palabra de Dios, está en 1 Juan 3:4. “El pecado es la transgresión de la ley”. El pecador debe llegar a sentir que es un transgresor. Cristo agonizante en la cruz del Calvario debe atraer su atención. ¿Por qué murió Cristo? Porque era el único medio por el cual podía salvarse el hombre. … El tomó sobre sí mismo nuestros pecados, para poder imputar su justicia a todo el que crea en él. …
La bondad y el amor de Dios conducen al pecador al arrepentimiento hacia Dios y hacia la fe en nuestro Señor Jesucristo. Al pecador despertado … le señala la ley que ha transgredido. Lo llama al arrepentimiento, y sin embargo, la ley carece de la capacidad para perdonar la transgresión de la ley, y su caso parece desesperado. Pero la ley lo conduce hacia Cristo. No importa cuán profundos sean sus pecados de transgresión, la sangre de Jesucristo puede limpiarlo de todo pecado. …
La ley y el Evangelio van mano a mano. La una es el complemento del otro. La ley sin fe en el Evangelio de Cristo no puede salvar al transgresor. El Evangelio sin la ley es ineficaz e impotente. La ley y el Evangelio son un todo perfecto. El Señor Jesús puso el fundamento del edificio y colocó “la primera piedra con aclamaciones de gracia, gracia a ella”. Zacarías 4:7. El es el Autor y el Consumador de nuestra fe, el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último. Los dos unidos—el Evangelio de Cristo y la ley de [144] Dios—producen el amor y la fe genuinos.—Manuscrito 53, 1890.

DEVOCIONAL: NUESTRA ELEVADA VOCACIÓN
Elena G. de White

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Devocional

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