15 de junio | Devocional: La fe por la cual vivo | Luz en las sombras

Antes si afligiere, también se compadecerá según la multitud de sus misericordias. Porque no aflige ni congoja de su corazón a los hijos de los hombres. Lamentaciones 3:32,33.

“Cuando mi hijo mayor tenía 16 años, enfermó gravemente. Se consideró que su caso era desesperado. Nos llamó junto a su cama y nos dijo: ‘Papá, mamá, será muy penoso para Vds. separarse de su hijo mayor. Si el Señor lo considera conveniente me conservará la vida por amor a vosotros, y me sentiré feliz. Pero si es para mi bien y para gloria de su nombre que mi vida termine hoy, estoy dispuesto. Vayan a orar cada uno separadamente y recibirán una respuesta de acuerdo con la voluntad del Salvador a quien Vds. y yo amamos.’ …

“Nuestro hijo murió, con toda su confianza puesta en Jesús nuestro Salvador. Su muerte fue un golpe terrible para nosotros, pero fue al mismo tiempo una victoria, porque su vida estaba escondida con Cristo en Dios.

“Antes de morir nuestro hijo mayor, mi bebecito enfermó de muerte. Oramos para que el Señor nos concediera la vida de nuestro tesoro; pero la muerte cerró sus ojos y entró al descanso hasta que el Dador de la vida venga para despertar a sus amados para darles la gloriosa inmortalidad.

“Luego mi esposo, el fiel siervo de Jesucristo, que estuvo a mi lado durante 36 años, me fue arrebatado y quedé sola en mi obra…. ¡Cuánto lo echo de menos! ¡Cuánto echo de menos sus palabras de consejo y sabiduría! … Pero el Señor ha sido mi Consolador…. Todos nos reuniremos nuevamente en las cortes celestiales. Poned vuestra confianza en el Señor y no temáis.”—Selected Messages 2:258,259.

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DEVOCIONAL

LA FE POR LA CUAL VIVO

Elena G. de White

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