15 de julio | Devocional: La fe por la cual vivo | El centro mismo de su obra

Así que, la suma acerca de lo dicho es: tenemos tal pontífice que se asentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos; Ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que el Señor asentó, y no hombre. Hebreos 8:1,2.

“Las Escrituras contestan con claridad a la pregunta: ¿Qué es el santuario? La palabra ‘santuario,’ tal cual la usa la Biblia, se refiere, en primer lugar, al tabernáculo que construyó Moisés, como figura o imagen de las cosas celestiales; y, en segundo lugar, al ‘verdadero tabernáculo’ en el cielo, que era prefigurado por el santuario terrenal. Muerto Cristo, terminó el ritual típico. El ‘verdadero tabernáculo’ en el cielo es el santuario del nuevo pacto.

“¿Qué es la purificación del santuario? En el Antiguo Testamento se hace mención de un servicio tal con referencia al santuario terrenal. ¿Pero puede haber algo que purificar en el cielo? En el noveno capítulo de la Epístola a los Hebreos, se enseña a las claras la existencia de la purificación de ambos santuarios, el terrenal y el celestial…. La purificación en ambos servicios, el simbólico y el real, debe efectuarse con sangre; en aquél con sangre de animales; en éste, con la sangre de Cristo.”—Seguridad y Paz en el Conflicto de los Siglos, 469, 470.

“El santuario en el cielo es el centro mismo de la obra de Cristo a favor de los hombres. Concierne a toda alma que vive en la tierra.”—Ibid. 543.

“Cuando Cristo ascendió al cielo, lo hizo como nuestro abogado. Tenemos siempre un amigo en las cortes celestiales.”—Manuscrito 76, 1897.

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DEVOCIONAL

LA FE POR LA CUAL VIVO

Elena G. de White

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