15 de julio 2021 | Devoción Matutina para Adultos 2021 | Todo lo que hay en mí

“Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén” (Efesios 3:20, 21).

Pablo dice que todos tenemos un antes y un después. El encuentro con Cristo marcó la vida del apóstol para siempre y puede marcar también la nuestra. Antes, estábamos muertos en nuestros delitos y pecados. Nos encontrábamos bajo la ira de Dios, ira que no es enojo sino justicia. Además, escuchábamos y seguíamos los dictámenes del mundo con sus locuras e incoherencias. Éramos esclavos de Satanás, por lo tanto seguíamos nuestros deseos y pensamientos pecaminosos.
Después de tener nuestro Damasco, experiencia que debe ser renovada cada día, somos reavivados por Cristo y su Palabra. Aceptamos la misericordia de Dios, manifestada para nuestra salvación. Somos hechos hijos de Dios y nos transformamos en testigos fieles y mensajeros de Cristo y su verdad.
Dejamos de ser esclavos del pecado para ser prisioneros de Cristo, lo que nos hace libres. Cada día resucitamos para amar, servir y hacer su voluntad.
“Y ahora, que toda la gloria sea para Dios, quien puede lograr mucho más de lo que pudiéramos pedir o incluso imaginar mediante su gran poder, que actúa en nosotros” (Efe. 3:20, NTV).
En cierta oportunidad Elena de White expresó su alegría porque podemos ir a Dios con fe y humildad, estrechando vínculos de intimidad con Jesús, de tal manera que podemos decir:
“Yo sé a quién he creído” (2 Tim. 1:12).
El Señor es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, pero “nuestro corazón frío y carente de fe puede ser reavivado en sensibilidad y vida. […] Sigamos las huellas del Hijo de Dios” (El ministerio médico, p. 267).
El gran evangelista Dwight L. Moody (1837-1899) nunca fue un pulido y destacado orador. No tenía formación académica superior, y no obstante fue un poderoso predicador y el ganador de almas más exitoso de su época. Cuando le preguntaban cuál era el secreto de su éxito, respondía que todo lo poco o mucho, que él fuera o supiera, lo había puesto enteramente en manos de Dios.
Es inexplicable que mientras que el Todopoderoso quiere darnos cada vez más abundantemente, el mortal y finito pretenda triunfar con cada vez menos del poder divino.
¿Cuánto de tu “todo” le darás a Dios?

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2021



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