15 de julio 2020 | Devoción Matutina para Jóvenes | Lord Kelvin

Volverás a tener compasión de nosotros. ¡Aplastarás nuestros pecados bajo tus pies y los arrojarás a las profundidades del océano! Miqueas 7:19.

¿Cuán profundo es el mar? William Thomson, famoso físico británico del siglo XIX, necesitaba saberlo a fin de poder instalar el primer cable transatlántico, en 1866. Cuando culminó con éxito su proyecto, la reina Victoria le confirió el título de Caballero, y él asumió el nombre de Lord Kelvin.

En aquella época, los marineros tenían una técnica de sondeo poco eficaz y muy laboriosa. Debían detener el barco y deslizar una soga con un plomo atado en el cabo. Una vez que tocaba el fondo, debían subirla nuevamente y medir la parte mojada. Con este método, era casi imposible medir las partes más profundas del océano.

-¡Debe haber una mejor manera de hacerlo! -dijo Lord Kelvin.

Pensando en ello, inventó un aditamento de sondaje que podía ser enrollado automáticamente. En lugar de soga, al principio usó una clase de alambre con que se fabrican las cuerdas de los pianos, y más adelante utilizó cables de acero. Este método era mucho más seguro, pero todavía no permitía alcanzar los valles más profundos del océano.

Hoy, los científicos utilizan aparatos que envían ondas sonoras y rebotan en el fondo del mar. La distancia del fondo se mide al tomar el tiempo que tarda la onda en bajar y volver al medidor.

La parte más profunda que se conoce en el océano se llama el “abismo Challenger», y está ubicada en la fosa submarina «Mariana», en el Pacífico, al suroeste de la isla de Guam. El fondo se encuentra a unos 11.033 m debajo de la superficie. ¡Eso es poco más de 11 km!

Por supuesto que el fondo del mar no está lleno de pecados de los seres humanos de este mundo. Lo que Dios quiere que sepamos es que nunca más los traerá a la memoria. No los tiene guardados para usarlos en nuestra contra en el futuro. Cuando Dios perdona, borra por completo el registro. Le da la espalda a nuestros pecados. Los arroja en lo profundo del mar. En otras palabras, no solo perdona, sino también olvida.

Sumergidos en lo profundo del mar; sí, a mí eso me basta. ¡Alabado sea el Señor! ¡Mis pecados son perdonados!

DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2020



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