15 de febrero | Devocional: Hijos e Hijas de Dios | ¿Quién es mi prójimo?

«Amarás a tu prójimo como a ti mismo». Mateo 22: 39

A LEY DIVINA REQUIERE que amemos a Dios por encima de todo, y a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Sin el ejercicio de este amor, la más elevada profesión de fe es mera hipocresía.— Sigas ofthe Times, 10 de enero de 1911.
El adorador de Dios se percatará de que no puede conservar ni una brizna de la raíz del egoísmo. No puede cumplir sus deberes hacia Dios y oprimir a sus semejantes. El segundo mandamiento es semejante al primero: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo». «Haz esto y vivirás» (Mat. 22: 39; Luc. 10: 28). Estas son las palabras de Jesucristo de las cuales no puede apartarse ningún hombre, mujer o joven que sea verdadero cristiano. Es la obediencia a los mandamientos de Dios lo que modela el carácter de acuerdo con la semejanza divina.
Dejar a un vecino sufriendo sin atender sus necesidades, equivale a abrir una brecha en la ley de Dios. […] El que ama a Dios no solamente amará a sus semejantes, sino que considerará con tierna compasión las criaturas que Dios ha hecho.
Cuando el Espíritu de Dios mora en nosotros, nos vemos inducidos a brindar alivio en lugar de producir sufrimiento. […] Hemos de atender cada caso de sufrimiento, y consideramos instrumentos de Dios para aliviar al necesitado hasta donde sea posible. Debemos ser colaboradores de Dios. […]
Preguntémonos con toda sinceridad: «¿Quién es mi prójimo?». Nuestro prójimo no es solamente nuestro vecino o nuestro amigo personal; no son únicamente los que pertenecen a nuestra iglesia y piensan como nosotros. Nuestro prójimo es toda la familia humana.— Manuscrito 33.

DEVOCIONAL HIJOS E HIJAS DE DIOS
Elena G. de White

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