15 de diciembre 2020 | Devoción Matutina para Adultos 2020 | Libre de angustias

 

BUENA MEDICINA ES EL CORAZÓN ALEGRE

Lecturas devocionales para Adultos 2020

 

 “Este pobre clamó, y lo oyó Jehová y lo libró de todas sus angustias» (Salmo 34:6).

La angustia es un estado emocional frecuente en la actualidad. La inestabilidad en los diferentes planos de la vida, asociada a la incertidumbre y el temor de un desenlace negativo acrecientan ese desagradable ‘dolor emocional’. Los síntomas de la angustia pueden incluir distintos problemas de la esfera física y mental como, por ejemplo, dificultades relacionadas con el sueño, nerviosismo, irritabilidad, problemas digestivos, dolores de cabeza, disminución del deseo sexual, incapacidad para enfrentar las dificultades, entre otras. Se estima que más del 15 % de la población sufre trastornos de angustia, siendo el género femenino el más propenso para sufrir este tipo de trastornos. ¿De qué manera podemos librarnos de ella?

Los psicólogos recomendamos algunas estrategias básicas como crear un orden de prioridades, seguir una rutina diaria con horarios regulares de sueño y alimentación, aumentar la actividad física, realizar actividades manuales, seguir técnicas de relajación, desplazar la atención hacia lo positivo, entre otras.

Susana tenía suficientes motivos para vivir angustiada. De los diecinueve hijos que había tenido, la mitad no había superado la primera infancia y uno padecía malformaciones. Además tenía graves problemas económicos y sus deudas se acrecentaban. Y como si esto fuera poco, su casa se incendió en pleno invierno, dejando a su familia, literalmente, en la calle. A pesar de ello, cada día recibía a decenas de personas que buscaban ánimo, orientación o ayuda. Como esposa de pastor, debía llevar muchas responsabilidades y, aunque frágil por naturaleza, mostraba ánimo y entusiasmo. ¿Cómo hacía Susana para vivir libre de angustia?

Esta mujer tenía claro su propósito en la vida: educar a sus hijos para la eternidad. Se dice que era sumamente metódica: en su humilde hogar había un momento para dormir y otro para despertar; un momento para estudiar y otro para jugar; un momento para ayudar y otro para descansar; y un ambiente alegre se disfrutaba en la familia. Pero había algo más que la caracterizaba: dedicaba dos horas al día para estar en comunión con Dios y estudiar su Palabra. Durante esas horas, conversaba con Dios como con un amigo, llevándole sus preocupaciones, anhelos y cargas. En la Biblia buscaba la respuesta a sus inquietudes y la fuerza necesaria para enfrentar el día. Dos veces al día también reunía a su familia para adorar a Dios en un culto familiar y sus cantos atraían, inclusive, a sus vecinos.

Con la ayuda de Dios, Susana Wesley logró formar en Inglaterra a dos de los más grandes predicadores del siglo XVIII: John y Charles Wesley.

¿Te animas a seguir su método para vivir libre de angustias?

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2020



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