15 de diciembre 2019 | Devoción Matutina para Adultos | Semillas

“Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno” (Mateo 13:8).

¿Te preguntaste alguna vez qué estará ocurriendo con tanta literatura distribuida, especialmente en las últimas grandes campañas realizadas por la iglesia? ¿Valdrán la pena realmente esos movimientos? ¿Compensa toda la inversión de tiempo, energía, recursos y movilización? Solamente en 2012 y 2013 distribuimos cerca de 60 millones de ejemplares del libro La gran esperanza, que presenta un mensaje específico para los últimos días. ¿Qué sucederá?

Los libros son como semillas. Algunas dan resultado rápido y otras demoran más tiempo. Lo importante, sin embargo, es distribuirlas. No sabemos exactamente dónde están, ni los métodos que el Espíritu Santo está usando: pero en el momento exacto van a germinar.

“Es cierto que algunos que compran los libros los dejarán en los estantes o los pondrán sobre la mesa de la sala, y rara vez los mirarán. Sin embargo. Dios cuida de su verdad, y llegará el tiempo cuando estos libros serán buscados y leídos” (El colportor evangélico, p. 170). Nuestro desafío es lanzar esas semillas al campo y permitir que Dios trabaje a lo largo del tiempo. Ya podemos ver muchos milagros que ocurren en vidas transformadas, pero lo mejor está por venir.

María Luisa Nunes (o Malú, como es conocida) es un bonito ejemplo de esto. En abril de 2010, mientras cursaba Enfermería, estaba perturbada y depresiva con la sospecha de una enfermedad muy grave.

Para ayudarla, una de sus profesoras le ofreció algunos libros para que eligiera los que le interesaban y se los llevara a su casa. Malú encontró El consejero médico del hogar, impreso por la Casa Publicadora Brasilera (CPB) y vendido por un colportor en 1979. Rápidamente leyó toda la obra y, con el deseo de saber más, visitó la página en Internet de la CPB para conocer otros libros de la casa editora. También buscó la dirección de una iglesia cerca de su casa. Un miércoles, Malú entró por primera vez en un templo adventista, en Capáo Redondo, en San Pablo, República del Brasil. Después de concluir los estudios, aunque había recibido el diagnóstico de la enfermedad de Graves, ella tomó la decisión por el bautismo. El 17 de septiembre de 2011 Malú fue bautizada por el pastor Rafael Rossi.

Más de tres décadas después de que fuera vendido, un libro produjo resultados. ¿Qué sucederá con los millones de libros que estamos distribuyendo? ¡Continuemos lanzando esas semillas!

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2019

NUESTRA ESPERANZA

Erton Kohler

Lecturas devocionales para Adultos 2019

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