15 de abril 2021 | Devoción Matutina para Adultos 2021 | Conforme al plan original

“Tenga cada uno su propia mujer, y tenga cada una su propio marido” (1 Corintios 7:2).

En el capítulo 7 de 1 Corintios, el apóstol Pablo presenta al matrimonio como una protección contra la fornicación. Así, defiende y argumenta coherentemente que el pacto conyugal no debe ser roto y que no ha de haber separación. Ante la posible separación, el apóstol pregunta:
“¿Qué sabes tú, mujer, si quizá harás salvo a tu marido? ¿O qué sabes tú, marido, si quizá harás salva a tu mujer?” (vers. 16).
En cuanto a las relaciones, el apóstol presenta razones para preferir la castidad y para asimismo preferir la soltería. Dice que los tiempos difíciles son una buena razón para no casarse. Convengamos que la vida extremadamente difícil que Pablo llevaba habría dificultado muy mucho su posible vida conyugal.
Al final de la Carta, Pablo presenta motivos para casarse o quedarse soltero. Él no está prohibiendo un determinado estado civil en detrimento de otro. Lo que hace es advertir a las personas en cuanto a las relaciones de pareja en tiempos difíciles.
El otro tema presente en este capítulo es el de la circuncisión.
Ni el cumplimiento del rito judío de la circuncisión ni el dejar de hacerlo podía afectar la relación individual con Dios por medio de la fe en Jesús. Pablo enfatiza que ceremonias y observancias exteriores no tienen valor sin la fe en Cristo. El cristiano convertido es aceptado por Dios no por medio de alguna obra que pueda realizar, sino por la fe en la obra realizada por Cristo en la cruz en su favor.
De este modo, el autor de la Epístola parte de la premisa bíblica de que Dios es el autor del matrimonio, y que lo establecido por Dios es la unión de un hombre y una mujer, en un vínculo de amor y fidelidad. El matrimonio fue creado por Dios con cuatro propósitos específicos:
1. Compañerismo: “No es bueno que el hombre esté solo” (Gen. 2:18).
2. Desarrollo del amor: “Es carne de tu carne” (2:23).
3. Perfeccionamiento de la personalidad: “Y serán una sola carne” (2:24).
4. Procreación:“Y los bendijo Dios, y les dijo creced y multiplicaos, llenad la tierra (1:28).
El enemigo ataca la familia como institución creada y establecida por Dios. Por eso, tenemos que fortalecer la oración y la vigilancia. “Contra los ataques de Satanás, no estamos seguros ni por un momento. No hay tiempo para descansar de una labor vigilante y ferviente. No caber dormirse ni por un instante en nuestro puesto. Esta es una trascendental batalla. Están implicadas consecuencias eternas. Se trata de vida o muerte para nosotros y nuestra familia” (Conducción del niño, p. 171).
Señor, resguarda, rescata y restaura a mi familia.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2021



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