14 de septiembre | La fe por la cual vivo | Elena G. de White | El ejemplo de los niños y de los jóvenes

el niño crecía, y fortalecíase, y se henchía de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él. Lucas 2:40.

“Jesús es nuestro ejemplo…: En su vida familiar … es el modelo para todos los niños y jóvenes.”—El Deseado de Todas las Gentes, 59.
“Su madre fue su primera maestra. De labios de ella y de los rollos de los profetas aprendió las cosas celestiales…. Su conocimiento íntimo de las Escrituras nos demuestra cuán diligentemente dedicó sus primeros años al estudio de la Palabra de Dios.”—Ibid. 55.
“Todo joven que siga fiel y obedientemente el ejemplo de Cristo en su humilde hogar, puede aferrarse a estas palabras que el Padre dijo de él por el Espíritu Santo: ‘He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido en quien mi alma toma contentamiento’”. Isaías 42:1.— Ibid. 59.
“En su juventud trabajó con su padre en el oficio de carpintero….
Desde su infancia fue un modelo de obediencia y laboriosidad…
Fiel y alegremente desempeñó su parte cumpliendo los humildes deberes que le correspondían en su humilde vida.”—The Youth’s Instructor, 21 de noviembre de 1895.
“La vida de Cristo fue humilde, libre de afectación y lujo. Vivía mayormente al aire libre…. Las aves, las flores naturales que engalanaban los campos…, los majestuosos árboles y las elevadas montañas, los peñascos escarpados y las colinas, todo tenía un encanto especial para él…. Al abrigo de todo ojo humano él se comunicaba con su Padre celestial. Sus facultades morales se fortalecían por la meditación y comunión con Dios.”—The Youth’s Instructor, septiembre de 1873.

DEVOCIONAL LA FE POR LA CUAL VIVO
Elena G. de White

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