14 de septiembre 2020 | Devoción Matutina para Jóvenes | Emilia Dickinson

Tan cierto como que yo vivo, dice el Señor Soberano, no me complace la muerte de los perversos. Solo quiero que se aparten de su conducta perversa para que vivan. ¡Arrepiéntanse! ¡Apártense de su maldad, oh pueblo de Israel! ¿Por qué habrían de morir? Ezequiel 33:11.

Satanás ha descubierto una manera muy astuta de desfigurar a Dios.

Es mediante la doctrina de un infierno eterno. Uno de los que creían en ella era el pastor Colton, quien era predicador de una pequeña iglesia de ladrillo amarillo en Amherst, Massachusetts, a la que también asistían Emilia y su familia.

Un domingo del año 1845, cuando Emilia tenía escasos quince años de edad, el pastor Colton abordó el tema: “Amo a los que me aman”.

-Si realmente eres una persona convertida, Dios te ama. Oh, cuánto te ama. Así como un padre ama a su hijo.

Emilia saboreaba cada palabra que decía el pastor.

-Ahora, veamos al pecador. A Dios le brota la ira cual llama consumidora de los ojos cuando condena al transgresor a quemarse en el lago de fuego eterno. ¡Arrepiéntete, oh, pecador! De lo contrario, escucharemos tu clamor en agonía.

Al escuchar esto, Emilia se estremeció y se cubrió el rostro para disimular su enorme disgusto.

Más tarde, a solas con su hermano Austin en el patio, después de la comida, él le comentó:

-No creo que te haya gustado mucho el sermón de esta mañana. ¿No es cierto?

-¿Cómo lo supiste?

-Te pusiste tiesa como una vara cuando empezó con lo del fuego y el azufre.

-La verdad es que no me gusta cuando el Sr. Colton habla del infierno y del castigo eterno -dijo Emilia-. No creo en un Dios de esa naturaleza. Dios no sería tan cruel. Todos somos sus hijos, y creo que nos ama a todos, aun cuando nos portamos mal.

-Estoy de acuerdo contigo, hermanita -dijo Austin-. No me interesa mucho un Dios que torture a la gente.

Yo estoy de acuerdo con Austin y Emilia Dickinson. Dios no es un Dios cruel. Él nos ama a todos, y quiere que todos seamos salvos. Se entristece cuando optamos por la muerte.

Sí, de acuerdo con la Biblia, los pecadores serán consumidos por el fuego eterno, pero no se consumirán incesantemente. Se quemarán como se quema un montón de basura, que es reducido a cenizas. Lee Malaquías 4:1 al 3.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2020



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