14 de septiembre 2020 | Devoción Matutina para Adultos 2020 | Junto a mi padre

 

BUENA MEDICINA ES EL CORAZÓN ALEGRE

Lecturas devocionales para Adultos 2020

 

“Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo” (Salmo 23:4).

Había llovido bastante durante los últimos días y muchos de los caminos rurales estaban empantanados. Era casi media noche, cuando mi padre (L) recibió una llamada de auxilio, porque el Ford 350, un camión verde musgo de los años setenta había quedado atascado en medio del barro con una carga de colmenas. Hacía un poco de frío y mi madre y hermanos dormían, por lo que fue un privilegio para mí acompañar a mi padre en esa aventura de rescate. Me puse las botas y tomé un abrigo y, sin temor de la noche o de lo desolado del camino, partimos rumbo a un campo distante.

Una luna increíble hacía ver el camino como si fuese día, pero antes de llegar a destino ocurrió un nuevo percance. Esta vez, una rueda del “invencible” Unimog, el pequeño camión en el que viajábamos, se pinchó. Y allí estaba mi padre, cambiando la rueda, mientras yo sostenía la linterna. Del resto de la historia no recuerdo mucho. Seguramente rescatamos al Ford 350 con todos sus pasajeros. Posiblemente, me dormí antes de ayudar en el rescate. Lo que para mí fue inolvidable era estar en momentos de apuros junto a mi padre.

La vida está colmada de apuros. Podemos decir que las dificultades son parte normal de la vida. Pero saber que, en medio de ellas, podemos contar con nuestro Padre celestial puede hacer una gran diferencia sobre la manera

de percibir y enfrentar las situaciones.

El apóstol Pablo enfrentó graves dificultades durante su ministerio. Por sus propias palabras sabemos que sufrió “en azotes, sin número; en cárceles, más; en peligros de muerte, muchas veces” (2 Cor. 11:23). Tres veces fue azotado con varas; una vez apedreado; tres veces sufrió naufragio; una noche y un día fue náufrago en alta mar; en caminos, muchas veces; en peligros de ríos, de ladrones, de los de su nación, de los gentiles, en la ciudad, en el desierto, en el mar, entre falsos hermanos; en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y desnudez (vers. 25-27). No obstante, con gozo pudo decir: “Pero el Señor estuvo a mi lado y me dio fuerzas, para que por mí fuera cumplida la predicación” (2 Tim. 4:17).

En este día, no tengas miedo de enfrentar pequeñas o grandes dificultades. Solo asegúrate que estarás acompañando a tu Padre celestial en la aventura de rescatar a la humanidad.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2020



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