14 de septiembre 2019 | Devoción Matutina para Jóvenes | Privilegio

De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito. Juan 3:16.

Al condescender a tomar sobre sí la humanidad—escribió Elena G.de  White—, Cristo reveló un carácter opuesto al carácter de Satanás.

Pero se rebajó aun más en la senda de la humillación. “Hallándose en condición de hombre, se humilló a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte, ¡y muerte de cruz!” (Fil. 2:5-7, RV15).

“Así como el sumo sacerdote ponía a un lado sus magníficas ropas pontificias, y oficiaba en la ropa blanca de lino del sacerdote común, así también Cristo tomó forma de siervo, y ofreció sacrificio, siendo él mismo a la vez el sacerdote y la víctima. “Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados” (Isa. 53:5-7).

“Cristo fue tratado como nosotros merecemos a fin de que nosotros pudiésemos ser tratados como él merece. Fue condenado por nuestros pecados, en los que no había participado, a fin de que nosotros pudiésemos ser justificados por su justicia, en la cual no habíamos participado…

“Por su vida y su muerte, Cristo logró aun más que restaurar lo que el pecado había arruinado. Era el propósito de Satanás conseguir una eterna separación entre Dios y el hombre; pero en Cristo llegamos a estar más íntimamente unidos a Dios que si nunca hubiésemos pecado. Al tomar nuestra naturaleza, el Salvador se vinculó con la humanidad por un vínculo que nunca se ha de romper. A través de las edades eternas, queda ligado con nosotros. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito” (Juan 3:16). Lo dio no solo para que llevase nuestros pecados y muriese como sacrificio nuestro; lo dio a la especie caída. Para asegurarnos los beneficios de su inmutable consejo de paz, Dios dio a su Hijo unigénito para que llegase a ser miembro de la familia humana, y retuviese para siempre su naturaleza humana… Dios adoptó la naturaleza humana en la persona de su Hijo, y la llevó al más alto cielo… En Cristo, la familia de la tierra y la familia del cielo están ligadas. Cristo glorificado es nuestro hermano. El cielo está incorporado en la humanidad, y la humanidad, envuelta en el seno del Amor Infinito” —DTG16,17.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2019

VOLANDO ALTO – VALORES

Lecturas devocionales para Jóvenes 2019

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