14 de noviembre | Devocional: La maravillosa gracia de Dios | Sin ninguna reserva

Sol y escudo es Jehová Dios; gracia y gloria dará Jehová. No quitará el bien a los que andan en integridad. Salmos 84:11.

“El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?” Romanos 8:32. Apreciemos el gran sacrificio que Dios ha hecho en nuestro favor. No habrá una época en que seamos más bienvenidos a los dones de su gracia que ahora. Cristo dio su vida por los hombres, para que pudieran saber cuánto los amaba. No desea que nadie perezca sino que todos procedan al arrepentimiento. Todos los que se sometan a su voluntad pueden tener la vida que se mide con la vida de Dios… La espada de la justicia cayó sobre él para que ellos pudieran salir libres. Murió para que pudieran vivir…

Debemos permanecer firmes de parte de los principios de la Palabra de Dios, recordando que Dios está con nosotros para darnos fortaleza con el fin de hacer frente a cada nueva experiencia. Mantengamos siempre los principios de justicia en nuestras vidas, para que en el nombre del Señor avancemos de fortaleza en fortaleza… Hemos de atesorar como muy preciosa la obra que el Señor está realizando por medio de su pueblo que guarda los mandamientos, y el cual, por virtud del poder de su gracia, aumentará en fortaleza y eficiencia a medida que el tiempo avance. El enemigo está tratando de anublar el discernimiento del pueblo de Dios y de debilitar su eficiencia; pero si quieren trabajar bajo la dirección del Espíritu de Dios, él abrirá puertas de oportunidad delante de ellos para la obra de edificar los desiertos antiguos. Su experiencia será de constante crecimiento en seguridad y poder hasta que el Señor descienda del cielo con fortaleza y gran gloria para poner su sello de triunfo final sobre sus fieles.

El Señor desea ver que la obra del mensaje del tercer ángel sea llevada adelante con eficiencia creciente. Así como ha trabajado en todas las edades para dar valor y poder a su pueblo, en esta época anhela llevar a la culminación triunfante su propósito para su iglesia. Insta a sus santos a avanzar unidos, yendo de fortaleza a mayor fortaleza, de fe a fe creciente, en la justicia y la verdad de su causa.—The Review and Herald, 11 de enero de 1912.

DEVOCIONAL: LA MARAVILLOSA GRACIA DE DIOS

Elena G. de White

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