14 de noviembre 2020 | Devoción Matutina para Damas 2020 | Abre mis ojos, para que vea

UN DÍA A LA VEZ

Lecturas Devocionales para Mujeres 2020

 

“Oró Eliseo al Señor, diciendo: ‘Te ruego, Señor, que abras sus ojos, para que vea’. El Señor abrió entonces los ojos del criado, y este vio que la montaña estaba llena de caballería” (2 Rey. 6:17).

 

En el año 2014 Dios tuvo a bien abrir mis ojos para que viera. Estábamos un grupo de misioneros en el distrito de Grano de Oro, en San José de Costa Rica, haciendo hasta el último esfuerzo para llevar la mayor ayuda posible a las gentes del lugar, pero mi espíritu se sentía doblegado. Hacía dos semanas que no dejaba de llover. Durante todo ese tiempo habíamos orado para que Dios nos permitiera tener sol, pero nunca sucedió: al contrario, aquello parecía el diluvio.

Cuando llegó el camión con las donaciones que íbamos a repartir a unas mil personas, decidimos que lo mejor que se podía hacer era ponerlas sobre tablas de zinc, cubrirlas con unas mantas agujereadas que teníamos, y esperar a que pasara la lluvia. Aquella noche era tal mi tristeza que oré al Señor con las siguientes palabras: “Aunque no respondiste nuestra oración por la lluvia, dame paz. Aunque las donaciones que trajimos con tanto amor ya no sirvan para nada porque están empapadas, quiero decirte que sigo creyendo en ti”. Al siguiente día, fuimos a ver las donaciones. Quitamos las mantas llenas de agujeros y lo que vimos debajo fue todo un espectáculo: las medicinas, la ropa, los alimentos ¡e incluso el papel de regalo de los juguetes de los niños!, estaban completamente secos. Nada se había mojado, ni tan siquiera el papel. Esa escena trae a mi mente la del siervo de Eliseo que, gracias a la oración de su amo, le fueron abiertos los ojos y pudo observar cómo los ángeles del Señor los protegían.

Querida amiga, en todas tus Lluvias están los ángeles de Dios, a tu lado, acompañándote. Tal vez no los ves porque no le has pedido al Señor que te enseñe a ver, que te abra los ojos, que te dé ese discernimiento espiritual que tan a menudo te falta. Cuando, como me pasó a mí, te sientas desanimada por tus oraciones aparentemente sin respuesta, recuerda esta cita: “Oremos mucho más cuanto menos sintamos la inclinación de tener comunión con Jesús. Si asilo hacemos quebraremos las trampas de Satanás, desaparecerán las nubes de oscuridad y gozaremos de la dulce presencia de Jesús” (La oración, p. 272).

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2020



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