14 de junio | Devocional: Nuestra Elevada Vocación | Una gran hermandad

Os ruego pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros disensiones, antes seáis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. 1 Corintios 1:10.

Tenemos un Señor, una fe, un bautismo. El Evangelio de Cristo debe alcanzar a todas las clases, todas las naciones, todas las lenguas y pueblos. La influencia del Evangelio debe unir en una gran hermandad. Tenemos un solo Modelo que debemos imitar en la edificación del carácter, y entonces todos tendremos el molde de Cristo; estaremos en armonía perfecta; las nacionalidades se unirán en Jesucristo, poseyendo la misma mente, y el mismo juicio, hablando de las mismas cosas, y glorificando a Dios con una sola boca. Esta es la obra que el Redentor del mundo debe realizar por nosotros. Si aceptamos la verdad como está en Jesús desaparecerán los prejuicios nacionalistas y los celos, y el Espíritu de verdad unirá los corazones en uno solo. Nos amaremos como hermanos; estimaremos al prójimo más que a nosotros mismos; seremos bondadosos y corteses, humildes y afables, y accederemos fácilmente a las súplicas; estaremos llenos de misericordia y de buenos frutos. …
Dios sabe cómo entenderse con las peculiaridades de las diferentes nacionalidades. … El mensaje del tercer ángel … ha de unir al pueblo para realizar una obra especial, y prepararlo con la perfección del carácter para unirse como una gran familia en las mansiones que Cristo ha ido a preparar para aquellos que le aman. …
La verdad es todopoderosa y de vastos alcances. Unirá las nacionalidades en una gran hermandad. … Cristo, morando en los hombres, los une en una gran plataforma, preparándolos para que vivan unidos como una familia en el cielo. Es la verdad la que une a los hombres y remueve los prejuicios nacionales. …
La verdad tendrá la misma influencia modeladora sobre los corazones, cualesquiera sean las nacionalidades. Cada corazón humano que ha aceptado la verdad se inclinará ante la majestad de su poder, y cuando Cristo more en el corazón por fe, tendrá un solo pensamiento, porque Cristo no está dividido. Serán fuertes en su fortaleza, felices y unidos en su paz. La verdad es la misma en su poder subyugador que ejerce sobre todos los corazones. Refinará y ennoblecerá el corazón del que la recibe.—Manuscrito 12, 1886.

DEVOCIONAL: NUESTRA ELEVADA VOCACIÓN
Elena G. de White

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Devocional

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