14 de julio | Devocional: Exaltad a Jesús | La oveja perdida, una preocupación especial

¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta encontrarla? Lucas 15:4.

El trabajo con las mentes humanas es una obra importante. El hombre es propiedad de Dios, y los ángeles observan con intenso interés para ver cómo tratará el hombre con sus semejantes. Cuando las inteligencias celestiales ven a los que dicen ser hijos e hijas de Dios realizar esfuerzos semejantes a los de Cristo para ayudar los errantes, y manifiestan un espíritu tierno y compasivo por los arrepentidos y caídos, los ángeles se acercan más a ellos y les hacen recordar las palabras adecuadas para aliviar y elevar el alma. Hay ángeles santos en la senda de cada uno de nosotros. No debemos despreciar a ninguno de los pequeñitos de Dios, ni buscar el homenaje de ninguno de ellos para nosotros. Todos los ángeles son espíritus ministradores enviados para ayudar a los que serán herederos de la salvación. ¿Participaremos del privilegio de cooperar con las inteligencias celestiales? ¿Nos aceptará Dios como portadores de luz para el mundo?

Jesucristo ha tomado la posición de uno que vino a buscar y a salvar lo que se había perdido, y ha exaltado al mundo puesto que murió para redimirlo y traer de vuelta a la oveja perdida al redil. Jesús le dio su preciosa vida y su atención personal al más pequeñito de los hijos de Dios; y hay ángeles poderosos en fortaleza que acampan en derredor de los que temen a Dios. Entonces, mantengámonos en guardia y nunca nos permitamos un solo pensamiento de desprecio acerca de uno de los pequeñitos de Dios. Deberíamos ocuparnos con solicitud de los que yerran, y hablar palabras animadoras a los caídos y cuidar que ninguna acción imprudente de nuestra parte los aleje del Salvador compasivo.

Los que aman a Jesús también amarán a aquellos por quienes Cristo murió. Si muchos de los pecadores que nos rodean hubieran recibido la luz que nos ha bendecido a nosotros, podrían haberse regocijado en la verdad y haberse adelantado a los que han tenido una larga experiencia y grandes ventajas. Hagan de estas ovejas perdidas su preocupación especial y cuiden a las almas como quienes han de dar cuenta. No dediquen ni siquiera una mirada para ustedes mismos, sino exclamen con profundo y cordial interés: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”. Juan 1:29. Este es el mensaje cristiano para el mundo. Este es el argumento efectivo. Que su corazón se sienta animado a realizar esfuerzos fervientes con el propósito de inducir a las almas que perecen a fijar su vista sobre Aquel que fue levantado en la cruz; y recuerden que al hacerlo, ángeles invisibles están ocupados en impresionar el corazón y guiar al alma a creer en Jesús. El pecador es capacitado así para ver a Jesús tal como es: lleno de compasión, misericordia y amor, y terminará por exclamar: “Tu benignidad me ha engrandecido”. Salmos 18:35.—The Review and Herald, 30 de junio de 1896.

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DEVOCIONAL

EXALTAD A JESÚS

Elena G. de White

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