14 de diciembre 2019 | Devoción Matutina para Jóvenes | Misión

 

Entonces dije: He aquí, vengo. Salmo 40:7.

 

Al principio, el conocimiento del Padre celestial era tan natural para el hombre como lo es para nosotros ahora el conocimiento de nuestros padres terrenales. Pero cuando Adán y Eva pecaron, comenzaron a pensar como los demonios, y a actuar como ellos. Dios los buscó, y ellos huyeron. Sus descendientes se hundieron en el egocentrismo y la mundanalidad, y vieron a Dios como intruso y causante de sus males.

Se necesitaba una nueva revelación de Dios, pero había una dificultad: el hombre ya no era capaz de ver a Dios cara a cara y vivir. Si Dios quería revelarse al hombre tendría que adaptarse a él. Entonces Dios se hizo hombre. Elena G. de White dice a qué vino Cristo:

  • Vino para restaurar en el mundo el conocimiento de Dios. Vino para poner a un lado la enseñanza falsa mediante la cual los que decían conocer a Dios lo habían desfigurado.

  • Vino al mundo con el amor acumulado de toda la eternidad.

  • Vino a revelar en su carácter la belleza de la santidad.

  • Vino a manifestar la naturaleza de su ley. Al eliminar las exigencias que hacían gravosa la ley de Dios, demostró que es una ley de amor, una expresión de la bondad divina. Demostró que la obediencia a sus principios entraña la felicidad de la humanidad, y con ella la estabilidad, el mismo cimiento y la estructura de la sociedad. Lejos de contener requisitos arbitrarios, la ley de Dios se da a los hombres como cerco o escudo… Para el obediente es la garantía de la vida eterna, porque expresa los principios que permanecen para siempre.

  • Vino a demostrar el valor de los principios divinos por medio de la revelación de su poder para regenerar a la especie humana.

  • Vino a enseñar cómo se deben desarrollar y aplicar esos principios

Según el criterio humano, podemos ver a Dios como un dictador arbitrario de nuestro destino. Según la realidad, es un Padre bueno. Pero nuestra capacidad de percepción de la realidad está distorsionada; por eso necesitamos contemplar a Cristo cada día. Verlo a él es ver a Dios.

 

DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2019

VOLANDO ALTO – VALORES

Lecturas devocionales para Jóvenes 2019

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