13 de octubre 2020 | Devoción Matutina para Jóvenes | Dorotea Lynde Dix

Por supuesto, hacen bien cuando obedecen la ley suprema tal como aparece en las Escrituras: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Santiago 2:8.

¿Se supone que debemos amar a nuestro prójimo aun cuando fuese demente o criminal? Dorotea Dix así lo creía. Dedicó la mayor parte de su vida a mejorar los hospitales de enfermos mentales y las prisiones para aquellos que parecían personas indeseables.

El peor caso que jamás hubo visto era el del Sr. Simmons, en el hospicio de Little Compton, aldea de la bahía Narragansett. Era un día de febrero, sumamente frío y de mucho viento. Dorotea siguió a la matrona por el patio

lleno de zanjas, pasó los establos descompuestos, hasta llegar a un campo de barro congelado.

Se acercó a una estructura de piedra semejante a una tumba. Bajó por los escalones y llegó a una puerta encadenada, sujeta por un enorme candado.

La matrona abrió la puerta.

-¡A un lado! -le advirtió la mujer-, está demente. Aunque esté encadenado, ¡aun así la podría matar!

Haciendo caso omiso de las advertencias, Dorotea entró en un cuarto tan pequeño que tuvo que agachar la cabeza para poder pasar. Al principio no pudo ver al desdichado Simmons, pero escuchó el ruido de sus cadenas.

Cuando sus ojos se acostumbraron a la oscuridad, alcanzó a ver a un hombre flaco y huesudo, de cabello blanco y enmarañado, que le llegaba hasta los hombros. Vestido de harapos, estaba de pie descalzo sobre el barro congelado, con una cadena en la pierna izquierda. La miraba con sus ojos hundidos mientras ella le extendió los brazos y lo estrechó contra su pecho.

Sollozaba al pensar en la crueldad que tuvo que soportar en esa mazmorra durante tres años. Mientras lo abrazaba, él lloraba como un niño.

El 10 de abril de 1844 se publicó un artículo en el periódico, que ella escribió. En él decía: -Sin duda la gente de Rhode Island profesa amar a Dios. Me pregunto, ¿orarán al mismo Dios que mira al pobre Simmons?

Conmovidos por sus súplicas de misericordia, la gente de ese Estado decidió construir mejores albergues para los enfermos mentales.

Estoy segura de que no conoces a nadie tan desdichado como el pobre Simmons. Pero existen personas a quienes resulta difícil amar por su aspecto, manera de ser, etc. Sin embargo, Dios espera que los ames también.

Ellos son nuestro prójimo.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2020

PERSIGUE TUS SUEÑOS Más allá de los obstáculos

Dorothy E. Watts

Lecturas devocionales para Jóvenes 2020



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