13 de junio 2019 | Devoción Matutina para Jóvenes | Privilegio

 

Y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio. Juan 8:9.

 

Lo único que necesitamos para ser felices, realizarnos en la vida y alcanzar la gloria es estar con Jesús. Si te estuvieras ahogando y el mejor nadador acude a salvarte y te mantiene a flote, lo único que te conviene es que él no te suelte. Necio serías si te desprendieras de él.

Una mujer sorprendida en adulterio por una multitud de varones es algo insólito. En grupos se acude al cine o al estadio, no a atisbar por una rendija lo que hace una pareja que se las ingenia para estar sola, porque el pecado es vergonzoso.

Estos hombres hicieron precisamente eso. Fueron a contemplar un acto sexual. Quien eso hace es más degenerado que los adúlteros. Y cuando lo hicieron “sorprendieron” solo a la mujer, porque no llevaron al hombre ante Jesús. Solo la llevaron a ella.

Poco ingenio tienen estos en el intento de entrampar a la suprema inteligencia. Llegan ante el Juez del universo a denunciar un pecado que se comete a dúo. Le hablan de condenación al que solo sabe salvar. Jesús no quiere condenar a nadie, ni siquiera a ellos. “No envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él” (Juan 3:17).

Es tanta la hipocresía de estos hombres que le preguntan a Jesús si va a condenar a la mujer, pues lo que anhelan es que con su respuesta se condene a sí mismo. Si dice que la apedreen, como ordenó Moisés, se condenará ante los romanos, porque solo Roma puede aplicar la pena de muerte. Y si dice que no la apedreen se condenará ante el Sanedrín, por tolerar el pecado. Jesús no responde, solo escribe. Y lo que escribe tiene un efecto poderoso. El que lee se va, lejos del Juez, humillado por la culpa y agobiado por la conciencia. Jesús ha escrito sus pecados, su participación en ese pecado. Ellos montaron la farsa. Ahora se olvidan del complot, no vuelven más, y quedan “solo Jesús, y la mujer que estaba en medio” (Juan 8:9).

La mujer está en el mejor lugar del universo: a los pies de Jesús.

La gente siempre te encontrará faltas, te criticará, incluso delante de Dios. No prestes atención a esas voces pérfidas; y si te llevan ante Jesús, agradéceles y quédate con él, quien te dirá: “Ni yo te condeno”.

 

DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2019

VOLANDO ALTO – VALORES

Lecturas devocionales para Jóvenes 2019

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