13 de febrero | Devocional: Maranata: El Señor viene | Desarraigad toda semilla de duda

No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón; porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa… Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma. Hebreos 10:35-39.

Vi que ahora nos encontramos en el tiempo del zarandeo. Satanás está obrando con todo su poder para arrancar a las almas de la mano de Cristo y hacer que pisoteen al Hijo de Dios…

El carácter se está desarrollando. Los ángeles de Dios están pesando el valor moral. Dios está probando a su pueblo. El ángel me presentó estas palabras: “Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo; antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy, para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado. Porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio Hebreos 3:12-14. A Dios le desagrada cuando alguno de su pueblo que ha conocido el poder de su gracia divulga sus dudas y así se convierte en un canal que Satanás usa para transmitir sus sugestiones a otras mentes. Una semilla de incredulidad y maldad sembrada no se desarraiga con facilidad. Satanás la alimenta cada hora, lo que la hace prosperar y fortalecerse. La buena semilla que es sembrada tiene que ser alimentada, regada y cuidada tiernamente, porque está rodeada por influencias tóxicas que podrían impedir su crecimiento y hacerla morir.

Los esfuerzos de Satanás son más decididos ahora que nunca antes, porque sabe que no le queda mucho tiempo para engañar…

Se me mostró la recompensa de los santos, la herencia inmortal. También vi todo lo que el pueblo de Dios había tenido que soportar por amor a la verdad, y que a pesar de eso consideraban que el precio pagado no había sido caro. Concordaban en que los sufrimientos del presente no eran dignos de compararse con la gloria futura que se manifestaría en ellos. El pueblo de Dios en estos últimos días será probado. Pero pronto llegará su última prueba, y entonces recibirán el don de la vida eterna.—Testimonies for the Church 1:379-382.

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DEVOCIONAL

MARANATA: EL SEÑOR VIENE

Elena G. de White

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