13 de enero | Devocional: Alza tus ojos | La verdad, un principio permanente

«Así podréis andar como es digno del Señor, agradándolo en todo, llevando fruto en toda buena obra y creciendo en el conocimiento de Dios». Colosenses 1: 10

La verdad de Dios, revelada en su Palabra es viva, eficaz y permanente. No debe ser considerada como una influencia entre muchas otras, sino que debe estar sobre todas las otras. Ejercerá poder en la vida y la conducta hasta que todo el ser sea asimilado a la imagen del modelo perfecto, y el agente humano sea completo en Cristo Jesús. «Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él, arraigados y sobreedificados en él y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias. Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas basadas en las tradiciones de los hombres, conforme a los elementos del mundo, y no según Cristo» (Col. 2: 6-8).

El mayor peligro para ustedes consiste en que no vean la necesidad de contemplar el carácter de Cristo con el propósito de imitar su vida y conformar sus caracteres al de él. Debe verse una marcada diferencia entre el carácter de los creyentes y el espíritu que se manifiesta en el mundo. «Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la divinidad, y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad» (Col. 2: 9, 10).

Las sublimes verdades de la Biblia son para nosotros individualmente; para regir, guiar y controlar nuestra vida, porque esta es la única manera mediante la cual Cristo puede ser representado adecuadamente ante el mundo; mediante la gracia y hermosura del carácter de todos los que profesan ser sus discípulos. Nada menos que un servicio de corazón será aceptable para Dios. Él requiere la santificación del ser entero: cuerpo, mente y alma. El Espíritu Santo implanta una nueva criatura y modela el carácter humano mediante la gracia de Cristo, hasta que la imagen de Jesús es perfecta. Esto es verdadera santidad. […]

El espíritu que ustedes manifiestan, sus palabras e influencia, causan impresiones en las mentes de otros. Si la atmósfera que rodea el alma es mala, será como una malaria espiritual que envenenará á los que estén alrededor. Pero es beneficioso para el alma tener una atmósfera que sea para otros sabor de vida para vida. Cuando el ser está lleno de la verdad que obra por el amor y purifica el alma, lo impregna una atmósfera celestial. «El que anda entre sabios será sabio, pero el que se junta con necios saldrá mal parado» (Prov. 13: 20). Toda alma que pretende creer la verdad debiera manifestar justicia de carácter, devoción a Dios, pureza de propósitos y representar el carácter de Cristo en una vida ordenada y una santa conversación.— Carta 70,13 de enero de 1894, dirigida a los «Hermanos que ocupan puestos de responsabilidad en la Review and Herald».

 

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DEVOCIONAL

ALZA TUS OJOS

Elena G. de White

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