13 de enero del 2026 | Devoción Matutina para Damas 2026 | ¿Me amas?

«[Jesús] le dijo por tercera vez: »Simón, ¿me amas? […] Apacienta mis ovejas’» (Juan 21: 17, RV15).

Jesús llamó a Pedro para que apacentara las ovejas de su rebaño, aunque, obviamente, él no tenía la capacidad para cumplir esa tarea. Quizá ni siquiera era consciente de su propia situación: Pedro tenía el corazón dividido.
Controlado por el miedo y la vergüenza, había renegado de su identidad como seguidor del Maestro, llegando a negarlo hasta tres veces. La mirada compasiva y perdonadora de Jesús lo alcanzó y él se arrepintió; sin embargo, sintiéndose indigno del llamado, volvió a su antigua ocupación de pescador.
Jesús ya lo había elegido, por eso fue tras él. «Pedro, ¿me amas?». El Maestro le hizo esta pregunta porque sabía quién podría llegar a ser Pedro, y amaba a su discípulo. Una vez más, Jesús le hizo la pregunta: «Pedro, ¿me amas?». Pedro se sintió molesto por la insistencia, pero Jesús todavía repitió la pregunta una tercera vez: «Pedro, ¿me amas?». Si no lo amaba con todo su corazón, más que a cualquier otra cosa, Pedro jamás podría cumplir la misión que se le estaba encomendando. Jesús y nada más que Jesús debía ocupar el primer lugar en los proyectos y objetivos del discípulo.
Tres veces había negado Pedro al Maestro, y tres veces lo hizo reflexionar Jesús, hasta que su corazón perteneciera enteramente a él. Finalmente, Pedro estaba preparado para apacentar las ovejas.
A nuestro alrededor hay un vasto rebaño de ovejas. Algunas quizá estén contentas pastando en los prados sucios y llenos de hierbas dañinas de este mundo malo; muchas no conocen los peligros que las rodean; otras ignoran al Salvador y la esperanza de un mundo mejor. Por eso, el buen Pastor nos invita a apacentar sus ovejas. Él llama a madres, esposas, amigas e hijas a que apacienten a sus hijos, esposos, madres, compañeras de trabajo, hermanas de la iglesia, vecinas …
La pregunta que Jesús le repitió a Pedro y la invitación que se le extendió al discípulo se nos hacen a nosotras también: «¿Me amas, más que a todo lo que tienes? Apacienta mis ovejas».
¿Ya has aceptado la invitación o la estás esquivando? Quizá te sientes indigna, poco preparada o no le hayas dado importancia. Pero al Maestro no le preocupa si somos indignas o si estamos capacitadas; solo le interesa si estamos dispuestas, porque es él quien nos instruye y nos capacita para la tarea.
Permite que el buen Pastor sea el centro de tu corazón y acepta su invitación.
Él te capacitará para amar, guiar, tocar, influir y, finalmente, ver en el cielo a cada oveja que se cruce en tu camino.
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DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2026



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