13 de agosto 2020 | Devoción Matutina para Adultos 2020 | La adicción a la televisión

 

BUENA MEDICINA ES EL CORAZÓN ALEGRE

Lecturas devocionales para Adultos 2020

 

“La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz’’ (Mateo 6:22).

La televisión es uno de los aparatos que permanece frente a los ojos de las personas por más tiempo. En promedio, los europeos la ven unas dieciocho horas a la semana y los estadounidenses unas veintiocho. Otros países la ven menos. Pero la tendencia general es hacia el exceso. Los programas televisivos constituyen el pasatiempo número uno en el mundo, muy por encima del ordenador (computadora) e internet. La mayoría de los telespectadores dedica más tiempo a la televisión que a la familia, a la lectura, al juego, al deporte o a los eventos culturales.

Se han identificado muchos aspectos adversos en relación con la televisión: promueve la violencia, el sexo libre, la pasividad y resulta un obstáculo para el ejercicio físico. Tiende además a exaltar valores superficiales e incluso inmorales. La publicidad es especialmente peligrosa para chicos y grandes. Utilizando técnicas de imagen de gran complejidad, incitan al telespectador a consumir los artículos que se presentan mediante un poder casi irresistible. Y en todo caso, el televisor roba cantidades inmensas de tiempo por contar con ese magnetismo que mantiene a la persona impasible al paso del tiempo. Es cierto que a veces se utiliza para impartir contenidos educativos, difundir noticias útiles e incluso promover valores morales; sin embargo, estas aplicaciones son mínimas al compararlas con los usos más comunes de la televisión.

Pero aún existe otro riesgo muy serio: la adicción. El futuro adicto empieza por ver la tele para relajarse y, sin darse cuenta, aumenta las horas. Desarrolla un interés excesivo por su tema favorito: telenovelas, noticias, deportes, concursos, películas… o lo que sea. Necesita ver más para sentirse mejor. Le resulta muy difícil apagarla. Cuando no lave, repasa los programas mentalmente y estos se entremezclan en su imaginación. En algún momento se da cuenta del problema e intenta reducir su uso, pero no lo consigue, experimentando la culpabilidad tras la recaída. Son los síntomas de la adicción. Como resultado, su vida se complica dañando las relaciones familiares, las amistades y el trabajo o los estudios.

Algunos pueden caer en este hábito más fácilmente que otros. Reflexione cada uno en sus fortalezas y debilidades personales y acuda a Dios para pedirle sabiduría y dar así los pasos más certeros en las conductas diarias, incluido el tiempo frente al televisor. Y si alguien tiene propensión a esta clase de adicción, tal vez debería considerar erradicarla completamente de su vida siguiendo la directriz del evangelio (Mat. 18:9).

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2020



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