12 de Octubre | Una religión radiante | Elena G. de White | Alegres por tener rey

«Todo el pueblo fue a Gilgal, y allí en Gilgal, delante deJehová, invistieron a Saúl como rey. Y sacrificaron allí ofrendas de paz delante de Jehová, y se alegraron mucho Saúl y todos los de Israel». 1 Samuel 11: 15

SAMUEL CONVOCÓ AL PUEBLO EN MIZPA. Se elevó una oración para pedir la dirección divina; y luego siguió la ceremonia solemne de echar suertes. La multitud congregada allí esperó en silencio el resultado. La tribu,, la familia, y la casa fueron sucesivamente señaladas, y finalmente Saúl, el hijo de Cis, fue designado como el hombre escogido. Pero Saúl no estaba en la congregación. Abrumado por la gran responsabilidad que estaba a punto de recaer sobre él, se había retirado secretamente.
Saúl Fue llevado de nuevo a la congregación, que observó con orgullo y satisfacción su aspecto regio y porte noble, pues «sobresalía por encima de todos de los hombros para arriba» (1 Sam. 10: 23). Samuel mismo, al presentarle ante la asamblea, exclamó: «¡Miren al hombre que el Señor ha escogido! ¡No hay nadie como él en todo el pueblo!». Y en respuesta la enorme multitud dio un prolongado grito de alegría: «¡Viva el rey!» (vers. 24, NVI). […]
Aunque la mayoría del pueblo estaba dispuesta a reconocer a Saúl como su rey, un numeroso grupo se le oponía. […] Debido a esto, Saúl no juzgó conveniente asumir la dignidad real. Dejando a Samuel la administración del gobierno como antes, regresó a Gabaa. […] En su casa de las alturas de Benjamín, desempeñó pacíficamente sus deberes de agricultor, dejando enteramente a Dios la consolidación de su autoridad. […]
Samuel propuso entonces que se convocara una asamblea nacional en Gilgal, para entronizar públicamente a Saúl. Se hizo así, «y sacrificaron allí ofrendas de paz delante de Jehová, y se alegraron mucho Saúl y todos los de Israel» (1 Sam. 11: 15).— Patriarcas y profetas, cap. 59, pp. 599-601.

Mi reflexión personal
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DEVOCIONAL ADVENTISTA
UNA RELIGIÓN RADIANTE
Reflexiones diarias para una vida cristiana feliz
Elena G. de White

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