12 de noviembre 2020 | Devoción Matutina para Jóvenes | Jan Christiaan Smuts

Oh Dios, tú sabes lo necio que soy; de ti no puedo ocultar mis pecados. Salmo 69:5.

¿Qué tienen en común las mamás, los maestros y Dios? La habilidad sobrenatural de intuir el problema y descubrir precisamente lo que estás tratando de ocultar. Jan Christiaan Smuts, de 16 años de edad, aprendió esta verdad en su cuarto año de internado en una escuela en África del Sur.

Un día enfermó, por la presión excesiva que implicaba la preparación para las pruebas finales. Así, enfermo, la familia Stofberg lo llevó a su casa; lo cuidaron hasta que recuperara la salud.

-El muchacho debe tener reposo absoluto -ordenó el médico-. Debe comer bastantes alimentos nutritivos y dormir lo suficiente. No debe leer absolutamente nada.

-¡Oh, no! -se quejaba Jan-, ¿Cómo podré sobrevivir sin mis libros?

En realidad trató de obedecer las indicaciones del médico, pero después de varios días estaba tan aburrido que decidió quebrantar el reglamento.

Al buscar un cómplice para su ‘‘crimen”, pensó que el mejor candidato sería Hennie, el hijo de la familia Stofberg, de tres años de edad. Un día, cuando estaban solos, Jan le preguntó al niño:

-Hennie, ¿te gustan las paletas de cereza?

-Mmmm, qué rico.

-Te daré una paleta de cereza por cada libro que me traigas. Debes tener mucho cuidado de que no te vean papá y mamá. Si te descubren, te quitarán el libro, y no te daré tu paleta.

En unos minutos, el niño regresó con un libro. Jan le puso un caramelo rojo en la mano.

-Muy bien, Hennie.

Muy pronto Jan tuvo una buena colección de libros escondidos debajo de la almohada y las frazadas.

-¿Qué tenemos aquí? -preguntó la Sra. Stofberg al quitar la frazada-, ¿Cómo piensas mejorar, si no sigues las instrucciones del médico?

¿Alguna vez has tratado de ocultarle algo a tu mamá? Una vez, yo entré a casa a tres cachorritos, subiendo dos escaleras completas a escondidas, solo para ser descubierta cuando mi mamá vino a taparme para dormir.

Ocultarle algo a Dios es mucho más difícil. Es imposible.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2020



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