12 de diciembre | Devocional: La fe por la cual vivo | Una corona para cada santo

Bienaventurado el varón que sufre la tentación; porque cuando fuere probado, recibirá la corona de la vida, que Dios ha prometido a los que le aman. Santiago 1:12.

“Vi un gran número de ángeles que traían de la ciudad gloriosas coronas, una corona para cada santo, con su nombre escrito encima. Cuando Jesús pedía las coronas, los ángeles se las presentaban, y con su propia mano derecha, el amante Salvador las colocaba sobre las cabezas de los santos. Del mismo modo, los ángeles trajeron arpas y Jesús se las entregó a los santos. Los ángeles directores dieron primeramente la nota, y entonces todas las voces se elevaron en agradecida y alegre alabanza y todas las manos pulsaron hábilmente las cuerdas de las arpas arrancando de ellas una música melodiosa de tonos ricos y perfectos….

“Dentro de la ciudad había todo lo que podía deleitar la vista. Se podía contemplar doquiera la esplendorosa gloria. Entonces Jesús contempló a sus redimidos; sus rostros estaban radiantes de gloria; y mientras fijaba en ellos sus ojos amantes, dijo con voz sonora y musical: ‘Contemplo el trabajo de mi alma y estoy satisfecho. Esta gloria esplendorosa es vuestra para que la disfrutéis eternamente. Vuestros pesares han terminado. Ya no habrá muerte, ni dolor, ni llanto, ni enfermedad.’ Vi a las huestes redimidas que se inclinaban y depositaban sus resplandecientes coronas a los pies de Jesús….

“Luego vi que Jesús conducía a su pueblo hacia el árbol de la vida…

“El lenguaje humano es demasiado pobre para intentar la descripción del cielo.”—The Story of Redemption, 413, 414.

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DEVOCIONAL: LA FE POR LA CUAL VIVO

Elena G. de White

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