11 de octubre 2020 | Devoción Matutina para Jóvenes | Bethenia Owens-Adair

En cuanto oro, tú me respondes; me alientas al darme fuerza. Salmo 138:3.

Por favor, doctora, dígame lo que vendrá -le rogaba el hombre atemorizado-, Mi esposa tuvo náuseas por un tiempo, luego le sobrevinieron fuertes dolores en el estómago.

-Por supuesto -respondió Bethenia, y tomó su maletín de instrumentos quirúrgicos.

Luego viajó con el hombre en su coche tirado por caballos, 16 kilómetros hasta su hogar en las montañas de Oregón.

-Tenemos que operar de inmediato si queremos salvarle la vida -declaró la doctora Adair con autoridad.

-¡No! -dijo el hombre, pálido-. No creí que tuviera que operar.

-No hay alternativa -aseguró la doctora-. Encienda un buen fuego y ponga a hervir bastante agua.

El hombre obedeció en silencio. Hizo un fuego grande y puso una tina llena de agua a hervir. La doctora preparó la mesa de la cocina para la cirugía. Colocó sus instrumentos en una vasija con agua hirviendo y los puso en una mesita a un lado de la mesa grande.

-Estoy lista -dijo la doctora-. Traiga a su esposa y acuéstela sobre la mesa. Tendrá que seguir mis instrucciones y aplicarle el anestésico.

La doctora Adair esperó unos instantes hasta que la anestesia hiciera su efecto en la paciente. Mientras tanto, oraba en silencio:

“Por favor, Señor, te necesito ahora más que nunca. Tú sabes que hasta hoy no he realizado una apendicectomía. Tengo miedo, pero creo que guiarás mis manos y me fortalecerás. ¡Por favor, permite que esta mujer viva!”

Respiró profundamente, luego tomó el bisturí. Hizo la incisión rápida y perfecta, encontró el apéndice y lo extirpó. Luego, suturó la herida hábilmente.

Esa noche, cuando regresó al pueblo, la doctora Adair levantó su mirada al Cielo, agradecida a Dios por haberla ayudado a cumplir su deber. Sabía que la mujer viviría.

La próxima vez que tengas que enfrentarte a algo sumamente difícil por primera vez, recuerda a Bethenia Owens-Adair, la primera médica del oeste de los Estados Unidos. Dios te puede dar la fortaleza y la habilidad que necesites para realizarlo.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2020



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