11 de julio | Devocional: Exaltad a Jesús | La oveja perdida

Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido. Lucas 15:6.

Se me remitió a la parábola de la oveja perdida. Se deja a las noventa y nueve en el desierto, y se inicia la búsqueda de aquella que se extravió. Cuando se la encuentra, el pastor la pone sobre sus hombros y regresa gozoso. No lo hace murmurando ni censura a la pobre oveja perdida por haberle causado tantas molestias, sino que regresa lleno de alegría con el peso de ésta sobre sus hombros.

Y aún se requiere una mayor demostración de gozo. Se llama a los amigos y vecinos para que se regocijen con el pastor, “porque he hallado mi oveja que se había perdido”. El haber hallado la oveja perdida constituye el motivo del regocijo: nadie se interesa más en el hecho de que se haya extraviado, porque el gozo de haberla encontrado de nuevo supera la pena de la pérdida y la preocupación, las perplejidades y los peligros que se afrontan al buscar a la oveja perdida y al traerla de nuevo a un lugar seguro. “Os digo, que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos, que no necesitan de arrepentimiento”.—Testimonies for the Church 3:99.

Jesús nos ha dejado la parábola de la oveja perdida para que la hagamos objeto de nuestro estudio. El Pastor verdadero deja las noventa y nueve y se interna en el desierto a cualquier costo y sufrimiento para él… ¿A cuántas ovejas errabundas y perdidas ha salido a buscar usted y las ha traído de vuelta al redil, con un corazón lleno de ternura compasiva, perdón y amor? ¿Cuántas palabras de aliento le ha hablado a la oveja descarriada, aquella que le ha causado mucho dolor, ansiedad e inconvenientes?… ¿Ha pronunciado usted palabras amables de esperanza, ánimo y perdón mientras regresaba al hogar llevando al extraviado sobre sus hombros, alegrándose a cada paso, y exclamando: “Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido”? Lucas 15:6…

Estudien el carácter de Cristo y esfuércense por imitar su ejemplo. La conducta no consagrada de algunos que pretenden creer el mensaje del tercer ángel, ha producido el ahuyentamiento de algunas pobres ovejas al desierto; ¿y quién ha manifestado la preocupación de un pastor por los perdidos y errantes? ¿No es tiempo ya de que seamos cristianos prácticos, además de serlo de profesión? ¡Qué benevolencia, qué compasión, qué simpatía más tierna manifestó Jesús hacia la humanidad sufriente! El corazón que palpita al unísono con el gran corazón del amor infinito manifestará simpatía hacia cada alma necesitada, y hará evidente el hecho de que posee la mente de Cristo… Cada alma que sufre tendrá derecho a esperar la simpatía de los demás, y los que estén imbuídos del amor de Cristo, llenos de su piedad, ternura y compasión, responderán ante cada necesidad de simpatía… Cada alma que trata de retroceder por el camino de sus extravíos y regresar a Dios, necesita la ayuda de los que poseen un corazón tierno y  misericordioso y un amor semejante al de Cristo.—The Review and Herald, 16 de octubre de 1894.

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DEVOCIONAL

EXALTAD A JESÚS

Elena G. de White

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