11 de diciembre | Mi vida Hoy | Elena G. de White | Victoria sobre la muerte

Y limpiará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y la muerte no será más; y no habrá más llanto, ni clamor, ni dolor: porque las primeras cosas son pasadas. (Apoc. 21:4)

Tenemos un Salvador que vive y ha resucitado. Rompió las cadenas del sepulcro después de yacer tres días en él. Y sobre la abierta tumba de José proclamó triunfalmente: “Yo soy la resurrección y la vida.” Y ha de venir. ¿Estamos preparándonos para recibirlo? ¿Nos estamos preparando de manera que si caemos dormidos, lo hagamos con la esperanza en Cristo Jesús?…
Pronto vendrá el Dador de la vida…para romper las cadenas del sepulcro y sacar a los cautivos…los últimos pensamientos de éstos se referían a la tumba y la muerte; pero al salir exclaman: “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?”‘ Los tormentos de la muerte fueron lo último que sintieron…Cuando despierten el dolor habrá terminado. “¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?” Helos allí recibiendo el toque definitivo de la inmortalidad, y luego suben a encontrar al Señor en el aire. Los portales de la ciudad de Dios giran sobre sus goznes…y los rescatados de Dios entran entre los querubines y serafines. Cristo les extiende la bienvenida y bendice a cada uno. “Bien hecho, siervo fiel;…entra en el gozo de tu Señor.” ¿En qué consiste este gozo? Ve el trabajo de su alma y es saciado…Aquí vemos a uno por el cual oramos y suplicamos a Dios en las horas de la noche. Allí hay otro a quien le hablamos en el lecho de muerte, consiguiendo que apoyara su moribundo espíritu en el Señor. Más allá vemos a un tercero que era un pobre bebedor. Tratamos de hacerle fijar la vista en el que es poderoso para salvar, y le explicamos que Cristo puede darle la victoria. Y ahora vemos las coronas de gloria inmortal sobre sus cabezas. (MS 18, 1894)
Allí no hay desaliento, pesar ni pecado; nadie dirá: “Me siento mal”. Allí no hay cortejos fúnebres, ni duelo, ni muerte, no hay separación ni corazones partidos; en cambio allí está Jesús y la Paz… ¡En su presencia se experimenta la plenitud del gozo, y a su diestra hay deleites para siempre! (ST, 08-02-1892) (361)

DEVOCIONAL MI VIDA HOY
Reflexiones para cada día
Elena G. de White

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