11 de diciembre 2020 | Devoción Matutina para Damas 2020 | Dilo a Dios en oración

 

UN DÍA A LA VEZ

Lecturas Devocionales para Mujeres 2020

 

«Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios» (Fil. 4:6, LBLA).

 

Fressia, una joven abogada, recibió de pronto la noticia: «Acaban de trasladarte a otro Departamento». Así que se dirigió a la oficina de su nueva jefa para solicitarle las instrucciones pertinentes de cara al desempeño de su nuevo puesto. Lo que se encontró fue difícil de encajar: la mujer que iba a ser su jefa era soberbia, altiva, amargada y tenía una actitud totalmente inadecuada. Fressia se dio cuenta, en el primer contacto con ella, de que no iba a ser fácil. Sin embargo, allí estaba y no había nada que pudiera hacer para cambiar la situación.

Con el paso del tiempo, nada mejoró; de hecho, todo empeoró, hasta tal punto que Fressia sentía que ir todas las mañanas a trabajar se había convertido en una carga. El ambiente laboral, lejos de ser una delicia, era una tristeza. Pero Fressia era una joven de oración, una adventista comprometida con Jesús, y volcó su ansiedad en él. Oró fervientemente por la situación, pidiéndole al Señor que en un plazo de diez días le mostrara si debía irse y buscar nuevos horizontes laborales, o si, por el contrario, debía quedarse. Sin embargo, al finalizar los diez días, lo que había recibido por parte de Dios era silencio. Fressia no veía claro qué hacer; solo podía darse cuenta de que cada vez se desgastaba más anímica, emocional y profesionalmente.

Así pasó más de un mes, hasta que ella misma quiso poner fin a la tensión y escribió su carta de renuncia. Decidida a entregársela al jefe de Personal, Fressia cruzó el pasillo. «Creo que debo orar por última vez antes de entregar mi renuncia», pensó. Y se desvió al baño para una última oración antes de quemar las naves. «Señor, si es tu voluntad, haz algo para que no me tenga que ir de esta empresa. Yo quiero quedarme». Salió del baño para continuar su camino hasta el jefe de Personal y, justo en ese instante, un compañero la buscaba para contarle la última noticia: «Tu jefa acaba de renunciar en este momento. Se va de la empresa».

Fressia continúa trabajando en el mismo lugar, y de nuevo con la satisfacción y la paz anteriores a su cambio de posición. Dios manifestó claramente su propósito a una hija fiel que lo busca en oración. Por eso, no dejes de buscarlo.

 

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2020



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