11 de agosto | Una religión radiante | Elena G. de White | Cómo se disfraza hoy el amor

«Cuando dijeron a Aarón: Haznos dioses que vayan delante de nosotros, porque a este Moisés que nos sacó de la tierra de Egipto no sabemos qué le haya acontecido.Entonces hicieron un becerro,ofrecieron sacrificio al ídolo y en las obras de sus manos se regocijaron». Hechos 7: 40-41

EL COLABORADOR DE MOISÉS, a quien se le había encomendado la solemne responsabilidad de cuidar del pueblo durante su ausencia, escuchó las quejas de que Moisés los había abandonado y su deseo de regresar a Egipto. Por miedo a ofender al pueblo, se quedó callado. No permaneció firme de parte de Dios; sino que, para complacer al pueblo fundió un becerro de oro. No se percató de lo terrible que era aquello. Cuando escuchó la primera palabra de rebelión Aarón tenía que haberla reprimido, pero temía tanto oponerse al pueblo que de momento se puso de parte de los israelitas, quienes finalmente lo persuadieron para que fundiera un becerro de oro para adorarlo.— Testimonios para la iglesia, t. 4, p. 506.

«¡Israel —dijo Aarón sin vacilación ni vergüenza— estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto!» (Éso. 32: 4). Aarón influyó sobre los israelitas para llegar a mayores extremos de idolatría de lo que a ellos se les había ocurrido. Ya no les preocupaba que tal vez la gloria ardiente como llama de fuego sobre el monte hubiera consumido a su dirigente. Pensaban que tenían un caudillo que les convenía, listos para seguir cualquier indicación que les hiciera. Sacrificaron a su dios de oro; ofrecieron ofrendas de paz, y se entregaron al placer, la algarabía y la borrachera.— Ibíd., t. 3, pp. 330-331.

¡Cuán a menudo, en nuestros propios días, se disfraza el amor al placer bajo la «apariencia de piedad» (2 Tim, 3: 5)! Una religión que permita a la gente, mientras cumplen las ceremonias religiosas, dedicarse a la satisfacción del egoísmo o la sensualidad, es tan agradable a las multitudes actuales como lo fue en los días de Israel. Hoy sigue habiendo acomodaticios Aarones que, mientras desempeñan cargos de autoridad en la iglesia, ceden a los deseos de los miembros no consagrados, y así los incitan al pecado. — Patriarcas y profetas, cap. 28, p. 289.

Mi reflexión personal

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DEVOCIONAL ADVENTISTA

UNA RELIGIÓN RADIANTE

Reflexiones diarias para una vida cristana feliz

Elena G. de White

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