10 de junio | Devocional: La fe por la cual vivo | Una vida prestada

 

Y acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los malos días, y lleguen los años, de los cuales digas, no tengo en ellos contentamiento. Eclesiastés 12:1.

 

“La vida es misteriosa y sagrada. Es la manifestación de Dios mismo, quien es la fuente de toda vida. Preciosas son las oportunidades de ella, y como tales deben ser perfeccionadas del modo más serio. Una vez perdidas, no han de volver jamás.

“Ante nosotros Dios pone la eternidad, con sus solemnes realidades, y nos permite que echemos mano de temas inmortales e imperecederos. Nos presenta verdades preciosas y ennoblecedoras, para que podamos progresar en seguro sendero, en persecución de un objeto digno de que en él empeñemos seriamente todas nuestras capacidades…. Estamos en este mundo con algún fin. Dios ha señalado su plan para nuestra vida, y desea que alcancemos el más alto nivel de desarrollo.

“Desea que crezcamos continuamente en santidad, en felicidad, y en utilidad…. Desea que la juventud desarrolle todas sus facultades, y que las ponga en ejercicio activo. Desea que los jóvenes gocen de todo lo que es útil y de valor en esta vida; que sean buenos y que hagan el bien, haciéndose para sí tesoro celestial para la vida futura.

“Debería ser la ambición de ellos sobresalir en todo lo noble, lo elevado, lo desprendido. Para eso miren a Cristo como al modelo según el cual deben formarse. La santa ambición que Cristo manifestó en su vida deben ellos también sentirla, es a saber, la de hacer al mundo mejor por el hecho de haber vivido en él. Esta es la obra para la cual han sido llamados.”—El Ministerio de Curación, 378.

 

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DEVOCIONAL

LA FE POR LA CUAL VIVO

Elena G. de White



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