10 de diciembre | La fe por la cual vivo | Elena G. de White | Preparación para el traslado

Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios. Y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios. Hebreos 11:5.

“Estamos viviendo en una época de maldad. Los peligros de los últimos días aumentan a nuestro alrededor. Y por causa del aumento de la maldad el amor de muchos se enfriará…. La proximidad del tiempo nos urge a buscar la justicia…. Se nos presenta el caso de Enoc; él caminó trescientos años con Dios. Vivió en una época corrompida cuando en derredor de él abundaba la degeneración moral; sin embargo educó su mente para la devoción y el amor a la pureza. Su conversación se espaciaba en las cosas celestiales. Adiestró su mente en ese sentido y llevó el sello de lo divino impreso en su vida. Su mismo semblante estaba iluminado con la luz que brilla en el rostro de Jesús.

“Enoc fue tentado como nosotros. Estaba rodeado de una sociedad que no amaba la justicia más de lo que la ama la que nos rodea a nosotros. La atmósfera que respiraba estaba manchada con el pecado y la corrupción tanto como la nuestra; sin embargo vivió una vida de santidad. No permitió que los pecados prevalecientes en su época lo mancharan. Del mismo modo podemos nosotros permanecer puros e incorruptibles. El representaba a los santos que vivirán en medio de los peligros y corrupción de los últimos días. Por su fiel obediencia a Dios fue trasladado. Del mismo modo serán trasladados los fieles que vivan cuando él aparezca. Serán llevados de un mundo corrupto y pecaminoso a los goces puros del cielo.”—Testimonies for the Church 2:121, 122.

DEVOCIONAL ADVENTISTA

LA FE POR LA CUAL VIVO

Elena G. de White

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