10 de diciembre 2020 | Devoción Matutina para Jóvenes | Marcus Whitman

Si alguien te da una bofetada en una mejilla, ofrécele también la otra mejilla. Si alguien te exige el abrigo, ofrécele también la camisa. Lucas 6:29.

El grupo de indígenas airados se agolpaba alrededor del Dr. Marcus Whitman, sacudiéndole el puño a la altura de la cara amenazadoramente. Desde la puerta de la misión, su esposa, Narcissa, observaba justo cuando Tilkanaik se adelantó y le asestó un golpe en el pecho a su esposo. -Dios mío, ayúdalo para que no pierda la calma -oró la señora.

Marcus no le devolvió el golpe. Su actitud pareció airar más a los aborígenes. El rostro de Tilkanaik se desfiguró de ira mientras lo tomaba por una oreja y se la retorcía cruelmente. Todos los nativos estaban a la expectativa, esperando que iniciara la pelea.

Marcus apretó los dientes, pero no dijo nada. En cuanto el jefe le soltó la oreja izquierda, Marcus tranquilamente volvió la cara para que le torciera la derecha. Esto lo enfureció más. Ahora lo tomó por las dos orejas y se las retorció violentamente. Marcus no decía ni hacía nada.

Determinado a obtener una respuesta, el jefe Tilkanaik le quitó el sombrero al médico y lo tiró en un charco de agua.

-Por favor, recógemelo -le pidió el doctor tranquilamente a uno de los espectadores.

Este hizo lo que se le pidió. Sin decir una palabra, el Dr. Whitman se puso el sombrero nuevamente, con barro y todo.

Dos veces más el airado jefe le quitó el sombrero y lo tiró al charco. Las dos veces el Dr. Whitman se lo volvió a poner sin decir absolutamente nada.

-Es imposible hacer que el hombre blanco pelee -observó uno de los indígenas.

-¿Viste cuán valientemente se quedó allí parado? -dijo otro.

Finalmente, el viejo Tilkanaik se dio por vencido y se retiró con sus guerreros.

Narcissa corrió hasta su esposo y con ojos brillosos de lágrimas le dijo: -¡Marcus Whitman, eres un hombre y un cristiano de quien puedo estar orgullosa!

En algún momento, cuando un abusivo te provoque e incite a pelear, detente a considerar las tres únicas alternativas que tienes: pelear, huir o concentrarte en el método de confrontación silenciosa que usaba Cristo. ¿Cuál crees que requiere más valor? ¿Cuál será el método más efectivo? ¿Por qué?

DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2020



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