10 de diciembre 2020 | Devoción Matutina para Adolescentes 2020 | Dallas Willard

“La dirección postal de Dios está en tu valle más profundo”

UNA IDEA GENIAL PARA CADA DÍA

Lecturas Devocionales para Adolescentes 2020

 

“Una vez fui joven, ahora soy anciano, sin embargo, nunca he visto abandonado al justo ni a sus hijos mendigando pan” (Sal. 37:25, NTV).

 

Había sido un verano genial para Juan Rivera, de catorce años. Su familia  se había mudado a Oklahoma, para trabajar en los campos de agricultura. Podrían ganar suficiente dinero para alimentar a su gran familia. Los niños se hicieron varios amigos, y el señor Rivera conoció a personas que querían estudios bíblicos. Cuando terminó el verano, nadie se quería ir. Sin embargo, cuando el clima se volvió más frío, los Rivera encontraron menos trabajo en las granjas. Finalmente, la nieve cubrió el suelo y no había absolutamente nada de trabajo. No podían obtener suficiente comida para alimentar a todas las bocas hambrientas sentadas alrededor de la mesa.

Fue durante una época de hambre cuando los niños recordaron una cajita de dinero que su padre había escondido. “Utilicemos ese dinero para comprar comida”, dijeron.

“No”, respondió el señor Rivera. “Esos son los diezmos y las ofrendas que estamos guardando para llevar a nuestra iglesia en Texas”.

Juan y los otros niños discutieron, pero no sirvió de nada. El señor Rivera lamentaba que sus hijos se fueran a la cama con hambre; pero no podía gastar el dinero que le pertenecía a Dios. Todo lo que podía hacer era orar hasta tarde en la noche pidiendo que el Señor proveyera.

El señor Rivera todavía estaba despierto luego de la medianoche cuando miró hacia afuera. La luna llena iluminaba los campos cubiertos de nieve. Las estrellas titilaban. Era demasiado hermoso para disfrutarlo él solo.

-Ey, niños, levántense -dijo- Vamos a salir a pasear.

Juan se cubrió con una frazada y subió a la antigua camioneta Ford. Era una noche perfecta para dar un paseo. Había una visibilidad de varios kilómetros. A la distancia, Juan vio unos ojos que brillaban al costado del camino. El padre detuvo el vehículo, y los niños salieron a perseguir a una familia de mapaches.

Cuando los mapaches desaparecieron en la oscuridad, los niños notaron tres cajas que los animalitos habían estado oliendo. Los niños abrieron la caja más grande y encontraron que estaba llena de comida congelada. Las otras cajas también.

No solo había suficiente comida para llenar a Juan y a sus hermanos, sino también había suficiente para compartir con otras familias.

Juan nunca olvidó ese paseo de medianoche y lo que aprendió acerca de confiaren Dios. Kim

 

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2020



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