10 de abril | Devocional: Alza tus ojos | Evitemos las trampas de Satanás

Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar. 1 Pedro 5:8.

Satanás está reuniendo sus fuerzas para combatir contra el avance de la obra. Tratará de traer vituperio sobre la obra de Dios haciendo que el hermano se levante contra el hermano, e introduciendo elementos de sospecha y malas suposiciones. Me siento impelida a decir a nuestro pueblo: “No maquinen para mal el uno contra el otro. No alberguen incredulidad en sus corazones. No den lugar a la sospecha contra los hermanos y las hermanas”. Esta es una de las formas más exitosas en las cuales Satanás trabaja para indisponer los corazones de los que debieran estar haciendo la obra de Dios. Pasen mucho tiempo en oración ferviente por ustedes mismos. Hablen y actúen como si estuvieran en la presencia de Dios…

El descontento comenzó en el cielo debido a que Satanás no pudo tener la posición que codiciaba. El descontento y la desconfianza nunca antes habían entrado en corazón alguno. Cuando Satanás comenzó su mala obra, él mismo no vio a dónde habría de conducirlo. Pero los pensamientos que había estado albergando se manifestaron después de un tiempo en sugerencias para el mal, y éstas, difundiéndose entre los ángeles, condujeron a la gran rebelión que fue el comienzo de toda desgracia y miseria que han caído sobre la humanidad.

A los que se sienten inclinados a sospechar de otros, y a acusar a sus hermanos de cometer el mal, yo les diría: “Por favor, lean en el libro El Conflicto de los Siglos el capítulo titulado ‘El origen del mal’”. Introduzcan sus verdades en sus corazones. Recuerden que fue el espíritu de envidia y de malas sospechas, acariciadas en el corazón del ángel rebelde, lo que dio comienzo a la mala obra que abrió las compuertas de la miseria sobre nuestro mundo.

Satanás está trabajando en cada iglesia para arruinar el rebaño de Dios. Trata de llevar al hermano a pensar mal de su hermano, y de esta manera causa mucho dolor y tristeza. He sido instruida a decir a cada alma que profesa ser seguidora de Cristo: “Guarden su lengua del mal, y sus labios, para que no hablen engaño”.

Mediante la exaltación propia Satanás causa la ruina del alma y su obra puede verse en cada iglesia. Mis hermanos y hermanas, guarden estricta vigilancia sobre su espíritu. Vigilen sus palabras, no sea que Satanás los lleve a repetir su propia historia. Vigilen sus pensamientos. En estos días finales de la historia de la tierra Satanás está trabajando con esfuerzo desesperado para incitar a las almas a pecar. Guarden su lengua como con freno. Mantengan sus pensamientos en la Palabra del Dios viviente. El mismo espíritu que impulsó la rebelión en el cielo está trabajando en nuestras iglesias… Estamos viviendo en los últimos días de la historia de esta tierra y Satanás está realizando esfuerzos decididos para trastornar la mente.—Carta 66, del 10 de abril de 1909, dirigida “A los que están reunidos en el congreso”.

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DEVOCIONAL

ALZA TUS OJOS

Elena G. de White

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